¿Cómo me afectará la desaparición de las SIM?

Los rectángulos de plástico que hasta ahora encadenaban al usuario a una determinada operadora tienen los días contados. Su lugar lo ocuparán las eSIM, tarjetas virtuales que de aquí a finales del 2017 se irán incorporando poco a poco en los dispositivos inteligentes

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Ya es oficial. En un par de años la tarjeta SIM, tal y como las conocemos ahora -un plástico rectangular, con un mordisco en una de sus esquinas y un chip dorado-, habrá desaparecido. Su sustituta será de naturaleza virtual, una eSIM invisible e intangible, que se alojará directamente en las tripas del dispositivo y que ha escogido como conejillos de indias a los relojes inteligentes. Ellos serán los primeros. Las tabletas, los smartphones y el resto de máquinas vendrán después.

A las puertas del congreso mundial de móviles de Barcelona la asociación de operadores y fabricantes GSMA dio el jueves pasado el pistoletazo de salida de una nueva era en el sector de las telecomunicaciones, liberando las especificaciones técnicas que permiten activar esta tarjeta. Se estrenará el próximo mes de abril en el smartwatch de Samsung Gear S2classic 3G, que se presentará en la feria esta semana. Pero, ¿qué gana el usuario con este cambio? ¿En qué le afecta cambiar la SIM por un microchip?

En qué se diferencian

La eSIM vendrá instalada de fábrica. No será necesario colocarla en el dispositivo ni podrá extraerse en caso de que el usuario quiera «hacer suyo» otro aparato -como sucede ahora, por ejemplo, cuando se queda sin batería, necesita urgentemente utilizar el teléfono y tiene a mano otro de la misma compañía-. Las nuevas tarjetas serán piezas incorporadas en el hardware del terminal que ocuparán el 10 % de lo que ahora ocupa una SIM tradicional. Y ya no será necesario tener una tarjeta diferente para cada número de teléfono ni cambiarla en caso de mudarse a otra compañía.

Principales ventajas

Esta tarjeta, preinstalada en el dispositivo, permite cargar el perfil de cualquier compañía, lo que significa que el usuario podrá contratar la tarifa que desee, con el operador que más le apetezca, directamente desde su teléfono. Si quiere hacer una portabilidad, ya no necesitará acudir a una tienda a buscar una nueva tarjeta o esperar a que su nueva compañía se la mande por correo. Todo se gestionará desde el smartphone. Será más rápido y, sobre todo, mucho más cómodo.

¿Y si cambio de país?

Hasta ahora la idea de hacer llamadas y conectarse a Internet desde el extranjero implicaba abrazar el engorroso y, sobre todo, abusivo roaming al cruzar la frontera. Eso o agenciarse una tarjeta de alguna compañía extranjera para tener número nuevo y factura extra. Con la eSIM todos estos molestos trámites desaparecerán. El usuario tendrá la capacidad de activar y cancelar servicios directamente desde el terminal, por lo que, si planea viajar a otro país, podrá contratar el servicio de telefonía móvil que más se ajuste a sus necesidades.

Internet de las cosas

La simplificación de los movimientos del usuario a la hora de saltar de un operador a otro no es la única ventaja de esta nueva tarjeta, ideada para convertirse, sobre todo, en la llave del llamado Internet de las Cosas. El chip permitirá mantener conectados varios aparatos inteligentes con una misma tarifa. Esto, que hasta ahora, se llamaba «multi SIM» e implicaba varias y diferentes fichas de plástico, una en cada dispositivo, asociadas a una misma numeración y contrato, abre la puerta a todo un mundo de posibilidades, de coches conectados y autónomos y electrodomésticos y ciudades inteligentes. ¿La clave? Hacer desaparecer las barreras físicas y gestionar todo a altas velocidades desde ese lugar llamado nube.

Varios números de teléfono

A partir de junio, fecha fijada por la GSMA para comenzar a insertar este chip en los nuevos smartphones que salgan al mercado, el usuario podrá tener todos los números de teléfono que quiera. Lo mismo sucede con las tarifas. Las que quiera. Eso sí, no podrá utilizarlos todos al mismo tiempo. Solo uno estará activo. Para saltar de un número a otro, o de una tarifa a otra que le convenga más, solo tendrá que desconectarse del actual y escoger, en una lista, el que más le apetezca. Igual que cuando elige una red wifi.

Cómo llegará

La primera fase se centrará en los relojes inteligentes, las pulseras y las tabletas, que contarán ya con eSIM de serie. Se conectarán a una tarjeta de datos principal y todos los dispositivos estarán vinculados a una cuenta de un usuario. Esta tecnología, además, permitirá a los fabricantes, que contarán con más espacio en los aparatos, menguar el tamaño de los dispositivos si esa resulta ser la tendencia. 

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