La montaña rusa de la realidad virtual

The Void, primer parque de atracciones de esta tecnología, abrirá en septiembre en Utah


madrid / colpisa

Un simple trozo de cartón se puede convertir en una montaña rusa. Si la pregunta es cómo una pequeña caja del tamaño de nuestro móvil puede hacer que veamos lo mismo que en el Dragón Khan, la respuesta es realidad virtual. Junto a drones e impresión 3D, esta nueva dimensión es una de las tres patas de la trinidad tecnológica a las que la industria ha fiado gran parte su futuro, ahora que todo el mundo se pregunta qué vendrá después de los smartphones. Hay quien está convencido de que estas técnicas dominarán el gremio del ocio el día de mañana. Con un casco en la cabeza, el usuario podrá sentirse sentirnos dentro de una película, un videojuego, un documental o en el interior de una pirámide en una exposición sobre el Antiguo Egipto. Incluso, hay quien tiene entre manos montar un parque de atracciones basadas en estas tecnologías.

Este más difícil todavía se llama The Void y es una idea de Ken Bretschneider y Curtis Hickman, dos empresarios estadounidenses que buscan reciclarse después de años cocinando efectos especiales para el cine. Tras presentar su hoja de ruta en algunos de los congresos más importantes de todo el mundo, Bretschneider y Hickman tienen ya fecha para que The Void se haga realidad. Su primer centro abrirá a final de septiembre en Salt Lake City, en Utah, pero la expectación ha sido tan alta que ya se agotaron las entradas para la instalación de pruebas en la cercana población de Lindon.

Estas atracciones son básicamente torres circulares de 18 metros de diámetro por 18 metros de alto que salpican un recinto de 32.000 hectáreas. Sus paredes han sido especialmente diseñadas y colocadas para que el usuario tenga la sensación de estar andando recto aunque discurran en círculos. Además de las gafas de realidad virtual y los auriculares, los visitantes de este parque irán equipados con guantes hápticos y un traje sensitivo. Eso les permitirá crear una sensación más envolvente en un escenario que no deja de ser un gran cuarto acolchado con efectos que imitan el viento, el agua o la lluvia.

Obviamente, estos accesorios cuentan con equipos de seguimiento para evitar que colisionen los visitantes entre sí y conocer en cada momento con qué parte del entorno están interactuando.

Los padres de la idea tienen entre manos una selección ecléctica de aventuras. Será posible explorar un templo, bajar a unas catacumbas o meterse en la piel de un cazador armado, en realidad, con una pistola de atrezzo. Poco parece resistir a un hombre, Bretschneider, que cuando tenía 10 años fue conocido en su barrio por convertir la casa de sus padres en un pasaje del terror en Halloween. Las aventuras durarán una media de 20 minutos y el coste de la entrada serán unos 30 euros.

Los cables, el gran enemigo

Mientras The Void puede suponer un antes y un después para la realidad virtual, lo cierto es que cada vez proliferan más equipos para uso doméstico. El Project Morpheus de Sony para su PlayStation está a las puertas del mercado al igual que la versión comercial de las Oculus de Facebook o las Vive, desarrolladas por HTC y el gigante del videojuego Steam.

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