El renacimiento de los casetes


Un vídeo viral mostraba recientemente a dos niños intentando meter una cinta en un reproductor de casete, algo que conseguían después de varios minutos de risas y desconcierto, y con la oportuna ayuda de su madre. Para los nativos digitales el casete es un artefacto prehistórico; sin embargo, todavía no podemos darlo por muerto, más bien al contrario. National Audio Company, la mayor empresa de fabricación de casetes de Estados Unidos, despachó el año pasado 10 millones de cintas, y en lo que va del 2015 las ventas están creciendo un 20 %. Steve Stepp, presidente de la compañía, explica las razones de este resurgir: la eterna tendencia de lo vintage, el hastío de muchos jóvenes por el «sonido perfecto» de los cedés o del mp3, y la apuesta de sellos independientes que han decidido grabar en este formato. Hollywood también ha puesto su granito de arena: después de que el protagonista de Guardianes de la Galaxia fuera abducido cuando escuchaba su reproductor analógico, la cotización del primer walkman -el TPS-L2 de Sony, lanzado en 1979- ha subido como la espuma en eBay. El último se ha vendido por 1.100 euros. ¿Quién se ríe ahora del casete?

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