Vientos de cambio en el 40 cumpleaños de Microsoft

La compañía llega a la edad adulta dirigida por un Satya Nadella obsesionado por sacudirle la imagen de dinosaurio de la industria. Todavía le queda mucho por hacer

Fundador de Microsoft, Bill Gates
Fundador de Microsoft, Bill Gates

Microsoft llega a la edad adulta con aires de renovación. Tras una etapa de flaqueza, en la que parecía que acabaría perdiendo su trono de empresa líder del sector tecnológico, la firma cumple este 4 de abril 40 años con un cambio de rumbo ordenado y orquestado por su nuevo director ejecutivo, Satya Nadella.

Al final de la era de Steve Ballmer, hace un año, parecía que el gigante del software languidecía. Mientras que Apple y Google se repartían el negocio en expansión con los smartphones y las tabletas -con sus iPhones, iPads y los modelos con sistema operativo Android-, Microsoft se encontraba prácticamente ausente del sector móvil.

La empresa consiguió mantenerse gracias a sus fuentes tradicionales, el sistema Windows y los programas para oficina Office, pero la venta de pecés y portátiles cayó sin cesar y, ante la ausencia de programas de Microsoft en los dispositivos móviles, los usuarios se acostumbraban a arreglárselas sin ellos.

Nadella ha sabido cambiado todo eso. En vez de seguir presionando con todas sus fuerzas para meter en el mercado sus propias plataformas, decidió estar presente con sus servicios y programas en los aparatos de la competencia. El elemento clave de Microsoft son los servicios de cloud (la nube), a través de los cuales el usuario puede sincronizar todos sus datos en diferentes dispositivos. Y aquí la empresa creada por Bill Gates cuenta con una herramienta clave, Azure. Será la siguiente de las muchas transformaciones de la compañía.

Bill Gates y Paul Allen -amigos desde la infancia- crearon en 1972 su primera empresa, con el objetivo de analizar datos del tráfico. Pero la idea que sería decisiva para su futuro se les ocurrió al caer en sus manos en 1975 la edición de enero de la revista Popular Electronic, en la que se presentaba la «microcomputadora» Altair 8800.

«Leímos entusiasmados lo que publicaban sobre el primer ordenador personal y, aunque no teníamos una idea clara de para qué se podría usar, enseguida nos quedó claro que nos transformaría a nosotros y al mundo de la informática», confesó Gates, 20 años después, en su primer libro, Camino al futuro. «La revolución comenzó y transformó la vida de millones de personas. En ese momento no nos podíamos imaginar hacia dónde nos iba a llevar».

El 4 de abril de ese mismo año Gates y Allen crearon la firma que al principio se llamó Micro-Soft. Gates fue el primero en comprender que había que separar hardware y software, que hasta entonces se ofrecían en un paquete único. Al ganar casi por casualidad el encargo por parte de IBM en 1980 para dotar de sistema operativo al primer pecé de la firma, Allen y Gates sentaron las bases del legendario ascenso de Microsoft. Y fundaron también la industria del software.

Paul Allen se fue de la firma en 1983, después de que le diagnosticaran un tumor linfático maligno que en los años siguientes trató con éxito. Y así entró como mano derecha de Gates el fornido Steve Ballmer. La visión de Gates y la habilidad en ventas de Ballmer no solamente llevaron «un pecé a cada escritorio», sino que, más adelante, con Windows 95, hicieron realidad para muchos usuarios la promesa de obtener «Information At Your Fingertips» («información al alcance de la mano», en este caso, sobre el teclado).

Sin embargo, mientras hacían crecer a Microsoft hasta convertirse en la mayor compañía de software del mundo, los dos cometieron también graves errores. Gates no reconoció hasta mediados de 1995 la importancia del Internet abierto y en vez de ello apostó por el servicio cerrado MSN.

Su principal competidor Netscape, que con el primer navegador que se volvió popular hizo tambalear las relaciones de poder en la industria del software, fue aplastado en una sucia guerra comercial. Como consecuencia de ello, Microsoft estuvo a punto de ser obligada a dividirse en diferentes empresas por orden de las autoridades estadounidenses antimonopolio.

Dos semanas antes de que Bill Gates traspasara el sillón de mando a Ballmer -el 13 de enero del 2000-, las acciones de Microsoft alcanzaron su nivel máximo. Y con Ballmer la firma pudo multiplicar su facturación anual de 25.000 a 75.000 millones de dólares. Pero Ballmer no pudo impedir que Google y Facebook tomaran el mando en Internet. Y sus burlas sobre el primer iPhone en el 2007, uno de los errores de apreciación más grandes en la historia de la industria de la tecnología de la información, es hoy uno de los videos de mayor éxito en YouTube.

Hace algo más de un año, Ballmer abandonó la dirección de la empresa y con una parte de su fortuna compró el equipo de baloncesto profesional LA Clippers. Con Nadella, Microsoft se ha esforzado por sacudirse la imagen de dinosaurio de la industria. La empresa compró por 2.500 millones de dólares el popular juego Minecraft y presentó las gafas inteligentes Hololens, capaces de proyectar holografías.

Satya Nadella, actual CEO de la empresa
Satya Nadella, actual CEO de la empresa

Pero, pese a todos estos cambios, aún queda mucho por hacer. Por ejemplo, Microsoft perdió en los últimos años varios miles de millones apostando por su buscador Bing en un infructuoso esfuerzo por hacer sombra a Google. Su participación en el mercado de smartphones sigue siendo pequeña aunque haya comprado el sector de telefonía móvil a Nokia. Su próxima gran apuesta es Windows 10, que saldrá a la venta a finales de octubre y que será una base común para cualquier tipo de dispositivo.

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