El efecto 2038, el nuevo apocalipsis informático

El conocido «efecto Y2K38» podría hacer que el martes, 19 de enero del 2038 se produzca un fallo general en millones de dispositivos informáticos, que confundirán esa fecha con el 13 de diciembre de 1901

La Voz

A los que pensábais que el terror por el apocalipsis informático había terminado al pasar con éxito del 31 de diciembre del 1999 al 1 de enero del 2000 sin que se produjesen las catástrofes anunciadas por el temido efecto 2000, no durmáis tan tranquilos. Y a las sectas catastofistas, enhorabuena.

Porque ya hay nueva fecha para el colapso de muchos dispositivos electrónicos y sistemas informáticos. Y este acabose, «efecto Y2K38» le llaman, será según muchos expertos en la materia, cuando pasen 7 segundos de las 3:14 de la madrugada del martes 19 de enero del 2038.

Una fecha difícil de recordar, poco comercial, que no queda bien para los eslóganes apocalípticos y, además, que no es nada redonda. Bueno, al menos no lo es a efectos de calendario. Pero para ciertos sistemas operativos tradicionales, los smartphones y muchos programas informáticos resulta que sí es especialmente redonda. Ese preciso instante se convierte para muchos de ellos, con su forma tan binaria de hacerlo todo, en un 1 seguido de 31 ceros.

A la gente de a pie esa cifra no nos dice nada, pero para toda la tecnología que está basada en sistemas de 32-bits significa que, llegado el día, no será capaz de distinguir ese momento concreto de nuestra historia del 13 de diciembre de 1901.

Para entendernos, los sistemas de 32-bits permiten almacenar memoria y llevar a cabo procesos utilizando 32 dígitos binarios (representados por un 0 y un 1), lo que permite un total de 4.294.967.295 combinaciones posibles. Pero como la mitad de esos valores son positivos y la otra mitad negativos, el rango va, en realidad, desde -2.147.483.648 hasta 2.147.483.647, lo que establece este valor como su límite superior.

Pero, ¿qué tendrá que ver esa cifra con el 2038? Pues bien, resulta que el sistema tradicional de los sistemas operativos estableció el 1 de enero de 1970 como el momento en el que empezar la cuenta del calendario y desde ese momento del inicio de los tiempos (informáticos) hasta la fatídica fecha del 2038 habrán pasado justo 2.147.483.647 segundos. Sí, lo estás leyendo bien, es precisamente esa apocalíptica cifra que hace un rato decíamos que era imposible de superar.

En nuestros smartphones es fácil comprobar que la limitación no es ficticia. Al tratar de cambiar la hora y la fecha en muchos dispositivos Android o en los iOS 7, se puede ver que el sistema no permite ir más del 1 de enero del 2038. Y, en otros que sí lo permiten, se han dado casos en los que el móvil se bloquea y no permite reiniciarse cuando a alguien le da por probar a cambiar la fecha más allá de ese límite.

Y, llegados a este punto, llega la pregunta más importante: ¿qué va a pasar cuando esa fecha límite se supere? Porque, salvo alguna catástrofe, se superará, y podremos verlo con nuestros propios ojos. Pues en el mejor de los casos, lo único que les pasará a los dispositivos que corren sobre sistemas de 32-bits será un error en la fecha. Pero en otros, en los que del reloj interno dependen procesos y medidas precisas, podría llegar a inhabilitar parcial o completamente el funcionamiento de los aparatos electrónicos. Y puede ser especialmente problemático, por ejemplo, en los sistemas de vuelo, los GPS o incluso ciertas funcionalidades de los automóviles, como el ABS, el control de estabilidad electrónico o el control tractor, ya que todos ellos utilizan sistemas embebidos, que necesitan manejar fechas y horas exactas.

El «efecto Y2K38» afectará principalmente al sistema operativo Unix, sobre el que corren tanto Android como el iOS de los iPhone o iPad y, del mismo modo, a muchos servidores de Internet, routers o puntos de acceso Wi-Fi.

Los primeros que van a notar una serie de errores, en caso de que no se encuentre una solución común antes, son las aplicaciones que trabajan con fechas futuras. Por ejemplo, un programa basado en la previsión de ciertos datos a 10 años empezará, previsiblemente, a funcionar de forma irregular cuando llegue el año 2028.

El posible problema no afectará, sin embargo a muchos dispositivos, ordenadores y sistemas operativos más actuales que estén basados en arquitectura de 64-bits ya que, al manejar combinaciones de 64 dígitos binarios, el rango de fechas que permiten representar se amplía hasta veinte veces la edad estimada del Universo, hasta el 4 de diciembre del año 292.277.026.596.

«Gangnam Style» rompió el marcador de YouTube

Un ejemplo de que el «efecto Y2K38» no es una cuestión de ciencia-ficción ocurrió hace solo unas semanas con un vídeo musical del que hacía tiempo que no se hablaba. Es el vídeo más visto de YouTube, el celebérrimo Gangnam Style, del rapero surcoreano PSY. Y, hace poco, superó la imposible cifra («imposible», literalmente, desde el punto de vista de los 32-bits) de 2.147.483.647 de visualizaciones. No hubo una catástrofe terrorífica, pero el marcador de visitas del vídeo enloqueció. Cualquiera que que pasase el ratón sobre esa parte, no tendría claro cuántas personas habían visto el popular baile del caballo, porque las dígitos empezaban a correr de arriba a abajo sin pararse en una cifra concreta.

Google, impactado por un número de visualizaciones a las que nunca pensó que llegaría un vídeo, actuó rápido, actualizó su sistema a 64-bits y, desde ese momento y hasta que un vídeo consiga llegar a más de 9 trillones de visualizaciones (es decir, un 9 seguido de 18 cifras), no volverá a tener un problema semejante.

«Nunca pensamos que un número de personas superior al mayor número entero de los 32-bits llegarían a visualizar un vídeo, aunque eso fue antes de conocer a PSY», decía en su blog el equipo de Google. «¡Gangnam Style fue tan visto que no nos quedó otra que actualizarnos!».

Y, ¿la solución?

Muchos, al ver la rápida y sencilla solución de Google al pequeño problema que sufrió con el vídeo de esa canción tan pegadiza, seguramente respirarán aliviados pensando que la solución para el «efecto Y2K38» es tan sencilla como actualizar todos los sistemas que tengan 32-bits a 64-bits y listo, a seguir nuestras vidas hasta que alguien alerte de otro apocalipsis informático.

Pero lo cierto es que arreglar el problema no es tan fácil como parece a simple vista y, de momento, todos los expertos informáticos que saben desde siempre que este es un reto que hay que encarar tarde o temprano no se ponen de acuerdo sobre la solución que hay que adoptar.

Y esto pasa porque el sistema de la mayoría de los aparatos electrónicos está diseñado para durar toda la vida útil del dispositivo, de forma que no sería práctico (y en muchos casos sería incluso imposible), actualizar el software de estos equipos a una arquitectura distinta.

El problema es, además, que cualquier cambio en la definición de la variable tiempo (definida en el ámbito de la programación como “time_t”) de los equipos de 32-bits provocaría multitud de efectos adversos en cualquier aplicación que manejase o guardase fechas basadas en la definición que se venía usando hasta ese momento.

Los expertos han estado manejando posibles soluciones de todo tipo, algunas más sencillas y otras más complejas, aunque todas ellas presentan una serie de interrogantes y posibles problemas impredecibles derivados de la solución que hacen que, por el momento, no haya una respuesta consensuada.

De todas formas, como queda tiempo y hay miles de personas pensando en cómo solucionarlo, confiemos en que, como pasó con el efecto 2000, dentro de 24 años veamos al «efecto Y2K38» como otra de esas fechas en las que tanto sectas como conspiranoicos fallaron, una vez más, en esas pesimistas quinielas que tanto desean ver cumplidas.

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