¿De qué hablamos cuando hablamos de correr? Las ocho mejores aplicaciones para salir a practicar running

La Voz REDACCIÓN

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MARCOS MÍGUEZ

¿Cuáles son las claves de que en los últimos tiempos se haya popularizado tanto la práctica de este deporte?

29 dic 2014 . Actualizado a las 15:42 h.

De qué hablo cuando hablo de correr. El eterno candidato al Nóbel Haruki Murakami recoge en esta obra todo lo que le pasa por la cabeza cuando se calza las zapatillas y se lanza a patear las calles, las avenidas y los senderos de todo el mundo. Desde Maratón a Atenas, por la contaminada Tokio o a orillas del río Charles, en Boston, en donde tiene fijada su residencia, y en donde se celebra una de las maratones con más pedigrí. Murakami no puede dejar de correr. «La mayoría de lo que sé sobre la escritura lo he ido aprendiendo corriendo cada mañana». Y como él, muchos otros. Correr está de moda.

«Había en A Coruña en los años ochenta un veterano aficionado a correr que cada tarde, al caer el sol, cubría el tramo entre el puente de A Pasaxe y el centro, cruzando Os Castros ajeno a cualquier incomodidad, lloviese o cayese granizo. Era tan peculiar el personaje, que se hizo muy popular. En realidad, había más de un chalado en todas las ciudades. Tan cuerdos como incomprendidos. 'Hoy los locos son los que no corren', sentencia Javichín Pérez Bouza, pontés de 40 años adicto a los desafíos. Porque no queda curruncho del país sin club y carrera propios», destacaba Paulo Alonso Lois el pasado marzo en las páginas de La Voz de Galicia.

Las claves

¿Cuáles son las claves de que en los últimos tiempos se haya popularizado tanto la práctica de este deporte? Existen varias

La concienciación

Practicar deporte de forma regular es una de las grandes recomendaciones de cualquier médico. No hace falta pegarse grandes palizas, pero moverse es uno de los pilares básicos de un estilo de vida saludable. La gente parece más concienciada.

El precio

Algunos apuntan al precio. Hay pocos deportes más baratos. Unas zapatillas cómodas, un pantalón de deporte, una camiseta vieja y tira millas. Hay algunos que salen vestidos de astronautas, capaces de gastarse un ojo de la cara en equipación, pero la realidad es que para salir a correr hace falta muy poco dinero.

La flexibilidad

Para jugar un partido de tenis es necesario quedar en un sitio con un compañero. Para jugar al fútbol sala, encontrar un pabellón disponible y citar a nueve amigos a la misma hora (y rezar para que no falle nadie y no se desmonte la pachanga). Al baloncesto, otro tanto de lo mismo. Al pádel, tres compañeros y una pista disponible. Y así, hasta el infinito. Formar parte de una plantilla de cualquier equipo, aunque sea de Tercera regional, implica la asistencia a entrenamientos. Al principio de temporada todo el mundo piensa que va a poder acudir, pero conforme avanzan las jornadas el jefe empieza a apretar en el trabajo, la pareja exige más dedicación en casa, y se acaba por dejar a los compañeros colgados. Sin embargo, para salir a correr hace falta muy poca organización previa.

El tiempo

Muy relacionado con el anterior punto. Para la práctica de algunos deportes se requiere disponer de un mínimo de tiempo del que no se dispone todos los días. Sobre todo los que tengan que conciliar con trabajo y familia. Por ejemplo, los amantes del surf necesitan estudiar las condiciones del mar en cada zona, cargar el coche, desplazarse hasta la playa escogida, enfundarse el traje de neopreno, estirar en la orilla y al agua a cabalgar sobre las olas. Muy divertido, pero ¿quién tiene cuatro horas al día? Para esquiar, salir a rodar en bici, y otros muchos deportes, se necesita bastante tiempo. Y no siempre se dispone de él. Para salir a correr basta con encontrar entre 30 y 60 minutos al día. Y eso ya es cuestión de voluntad.

Mejora la resistencia

«Al correr, ves que te encuentras bien, bajas peso, liberas la mente y te sientes mejor ahora que llegas a los cuarenta y algo», explica el pediatra aficionado a las carreras populares José Luis Fernández Trisac. Porque el asunto de la edad es uno de los pocos en los que no penaliza en el fondo, al menos tanto como en otras disciplinas. Uno es más rápido cubriendo los 100 metros lisos a los 23 años que a los 35, pero en una media maratón probablemente logre una mejor marca un atleta más veterano que uno menos experimentado. Por eso, en el deporte profesional, los cambios suelen ser hacia distancias mayores, y los especialistas en 10.000 se suelen para a las maratones, y nunca, o casi nunca, al revés.