¿Debemos apagar la wifi de noche?

Los científicos invocan el principio de precaución con las radiaciones del teléfono o del «router»; algunos piden además su retirada de los colegios

Un grupo de estudiantes utiliza el wifi instalado en un centro escolar de Santiago.
Un grupo de estudiantes utiliza el wifi instalado en un centro escolar de Santiago.

redacción / la voz

La cuestión intriga y preocupa especialmente a los padres con hijos: ¿Es conveniente apagar la wifi y los móviles cuando no se van a usar, para evitar la acumulación de radiaciones? Los científicos no se ponen muy de acuerdo sobre si existen evidencias suficientes para establecer una relación causa-efecto a corto plazo por exposición a las llamadas radiaciones electromagnéticas no ionizantes (Remni).

Pero sí coinciden en que no hay trabajos que aborden y aclaren los efectos a largo plazo de la acumulación en el organismo, aunque los indicios no son halagüeños. Pero ante semejante laguna, la mayoría de los expertos invocan el principio de precaución y recomiendan la desconexión nocturna de estas redes hasta que la ciencia confirme o descarte problemas a largo plazo.

Francia ha empezado a retirar las wifi de los colegios públicos, mientras Bélgica ha prohibido el uso del móvil a menores de 14 años. En el Reino Unido existe una recomendación de que no se use por debajo de esa edad, con la sugerencia de que se utilice con el altavoz puesto o con auriculares, lejos de la cabeza. En España no hay iniciativas previstas a pesar de que la Ley de Salud Pública 33/2011 apela también al principio de precaución: «Se deben vigilar los riesgos ambientales y sus efectos sobre la salud (...), así como el impacto potencial sobre ella de la exposición a emisiones electromagnéticas».

El Colexio Oficial de Biólogos de Galicia emitió en el 2013 un comunicado en el que reclama «la regulación de la proximidad a antenas de telefonía móvil y la exposición a redes inalámbricas wifi». Agrega que las administraciones públicas «deberían proteger a los más pequeños, y sería recomendable que en los centros escolares se prohibiera el uso del teléfono móvil y de dispositivos wifi, así como que las antenas de telefonía estén en las proximidades».

En un giro más advierten sus responsables de que «las Remni y su relación con diferentes tipos de enfermedades, algunas graves, como el cáncer, se fundamenta en estudios científicos. Causan daño a los seres vivos y hay pruebas inequívocas respecto a su efecto nocivo».

Juan Barros, epidemiólogo y facultativo de Medicina Preventiva del CHUS, lo resume así: «Non é certo que estas radiacións sexan inocuas». Por eso invoca también «o principio de precaución, porque se sabe que hai efectos para a saúde, como o rubor, alteracións na melatonina ou cambios no ritmo circadiano, recoñecidos pola OMS, como tamén un incremento no risco de cancro encefálico. ¡Ollo, non do propio cancro!». Otros expertos relativizan esas pruebas por estar hechas en animales. El gran problema, según Barros, es que «non temos estudios que permitan establecer conclusións a largo prazo».

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