El secreto del éxito de «Pokémon»

La fiebre de las mascotas japonesas sigue viva 15 años después de que la primera versión del videojuego aterrizase en el mercado


El sótano perdido

Las pequeñas mascotas virtuales de Pokémon llegaron a nuestras vidas hace ya más de una década, marcando desde sus inicios a toda una generación de jugadores de la misma manera que ocurrió en Japón y en los territorios donde los videojuegos forman parte activa de la cultura general de la sociedad. Desde el lanzamiento de Pokémon en España, en 1998, millones de jóvenes y adolescentes han ido familiarizándose a lo largo de los años con cada misterio y criatura que rodea este vasto mundo creado por Nintendo, que, como respuesta a la prolongada fidelidad de sus seguidores, lanza, paulatinamente, nuevas entregas con más y mejores posibilidades pensadas para aportar nuevos conceptos que siempre consiguen su ojbjetivo: emocionar al jugador, manteniendo en todo momento la esencia clave de la franquicia, el respeto por la naturaleza, la bondad, el compañerismo, la exploración y la superación de retos personales.

Para los recién llegados, Pokémon inicia su travesía en GameBoy, con una entrega que ofrece a los jugadores un mundo ambientado en Japón, en el que un muchacho comienza su periplo para convertirse en el mejor entrenador Pokémon del mundo. Animado con un único compañero de batalla, nada más comenzar la aventura el usuario conoce nuevos personajes, que añaden detalles a la historia y consejos sobre la simpleza de las mecánicas de juego; se enfrenta a peligros, donde los Pokémon salvajes hacen su aparición y debe utilizar su ingenio para capturar a las mascotas. Dos décadas después de su lanzamiento en Japón, Nintendo lanza Pokémon X/Y para la portátil 3DS, manteniendo intacta la esencia, renovando el apartado audiovisual y presentando nuevas criaturas para seguir atrayendo tanto a los nuevos jugadores como a los aficionados que comenzaron sus aventuras en Rojo y Azul, primeras entregas de la serie.

Rocio Ramos-Paúl, Directora del Centro de Psicología para el Bienestar Emocional, ya demostró en su Guía Pokémon para Padres que los mayores pueden estar tranquilos mientras los niños disfrutan, con mesura, de las bondades que ofrece el juego de Nintendo. Las claves del inesperado éxito de masas, sobre todo para los más pequeños, residen en la facilidad de los controles, la sencillez con la que se presentan las aventuras para los protagonistas y la belleza que rodea un entorno muy dinámico y seguro para los niños.

Bajo una estética de un videojuego de rol de aventuras, los más pequeños disfrutan de un título donde capturar a todas estas criaturas se convierte en el pasatiempo más divertido y sencillo, mientras aprenden y gozan en este mundo donde la violencia y la acción desmesurada no tienen cabida. Aumentar la colección de Pokémon permite que los jugadores conecten con sus criaturas, al mismo tiempo que les enseña, mediante diversos mini juegos, a quererlos y mimarlos para que rindan mejor en sus funciones. Más de diez años en España avalan una franquicia que conoce cualquier niño, y estos pequeños jugadores comprenden, a medida que avanzan en su aventura, que en Pokémon -al igual que en la vida real- el ganador no es aquel que tiene el Pokémon más fuerte -o es más fuerte-, sino quien emplea su inteligencia e ingenio a la hora de abordar los combates -o problemas-.

Los combates entre las adorables criaturas que componen este mundo se relacionan, perfectamente, con juegos de la calle con los que los niños de hace varias décadas pasaban las tardes. Con conceptos extraídos de juegos sociales como El Rescate, Piedra Papel o Tijera e incluso la Guerra de Barcos, Nintendo propone un videojuego sencillo de comprender y muy atractivo para los más pequeños de la familia. No es de extrañar, pues, ver a chiquillos jugando en los parques creyéndose entrenadores Pokémon mientras saltan y corretean. No dista mucho de lo que hacían los niños hace años jugando a Polis y Cacos.

A pesar de que la obra de Nintendo pueda parecer un videojuego de aventuras de la antigua escuela, las mecánicas de juego esconden un potencial por explorar que puede abrumar a más de uno. Tiene que ver con la fuerza de las criaturas y la inteligencia del jugador. Así, el Pokémon utilizado para un combate no vencerá a su contrincante aunque tenga más nivel, sino el que tenga las habilidades correctas para debilitar a su adversario. Los Pokémon tienen asignados una clase que es efectiva y vulnerable contra otras clases. El uso de la clase correcta en cada enfrentamiento, o mejor dicho, la habilidad del jugador para anticiparse a los movimientos de su adversario, es fundamental para convertirse en un buen cazador Pokémon, y dicha habilidad no se aprende en las primeras horas, sino poco a poco, entablando charlas con personajes, compartiendo experiencias con amigos y preguntando dudas a los adultos. De hecho, es muy común que el niño no comprenda algún elemento determinado de la trama o las clases, momento clave en el que sus padres -o tutores- pueden acercarse a él para comprender las divertidas mecánicas del videojuego y así establecer un hobby común con el que pasar tiempo juntos.

El elevado número de horas empleado para adquirir los conocimientos de la serie puede preocupar a más de un padre, que verá a su pequeño enganchado a la máquina demasiado tiempo. Sin embargo, Pokémon llega respetando el férreo control que tiene la compañía japonesa sobre sus productos, y el propio juego nos indica que ya es hora de dejarlo dentro de un límite de tiempo adecuado. De hecho, la firma japonesa es especialista en videojuegos y en las preocupaciones tanto de los usuarios como de las personas que rodean al jugador. El sello ofrece una serie de experiencias que no se viven dentro de ninguna otra compañía de videojuegos: valores como la amistad, el respeto, el compañerismo y el expreso ánimo a sus jugadores para que dediquen tiempo a otros placeres de la vida más allá de los videojuegos. Son algunos ejemplos que se pueden apreciar dentro de la obras con el sello Pokémon, tanto implícita como explícitamente. Uno de los ejemplos más claros es la invitación expresa de dejar de jugar si llevamos tiempo jugando.

Son muchos y diversos los detalles que fascinan sobre Pokémon, comenzando con la posibilidad de cambiar el nombre a las más de 600 criaturas que habitan en el mundo para reconocerlas mejor y darles un toque personal de entrenador. Así se establecen los primeros vínculos con estas mascotas, que los niños no dudarán en enseñar a sus amigos y sus padres para potenciar su faceta de entrenador y para retarles a combates para comprobar quién ha logrado mas afinidad con sus Pokémon, algo que se nota mucho en los enfrentamientos multijugador. Podremos seleccionar hasta un máximo de seis mascotas, que irán perdiendo energía a medida que reciban golpes hasta quedarse debilitados. Debilitados significa que no podrán luchar hasta que no repongan su energía, ya que en Pokémon, las criaturas nunca mueren, sino que el entrenador -automáticamente- saca del combate a su amigo para, posteriormente, recuperarlos en un hospital Pokémon en cual se restaura su salud de manera gratuita. Tanto en los videojuegos como en la serie de televisión -y largometrajes- de Pokémon, la violencia gratuita y la sangre no tienen cabida, porque únicamente existe el deseo de convertirse en el mejor entrenador de la manera más pura posible, sin trampas ni posibilidades de atajos. Tras un combate, los entrenadores estrechan la mano e intercambian palabras prometiéndose mejorar para disfrutar de un encuentro todavía mejor en el futuro.

El universo Pokémon está ambientado en el mundo real con algunos matices propios. Descubrir rutas salvajes donde la selva frondosa, las cuevas oscuras y los desiertos son, entre otros muchos escenarios que están en la vida real, placeres que llevarán al niño a un mundo en el que, con ayuda de sus amigos, todo es posible. ¿Necesitamos Pokémon de tipo bicho? Vamos al bosque. ¿Necesitamos Pokémon de tipo agua? Movámonos por el mar. ¿Queremos uno de fuego? Adentrémonos en un volcán.

Este hecho se relaciona positivamente con el autoestima y la constancia del jugador, que ve como poco a poco va engrosando su familia de animalitos. Descubrir todos los tipos de Pokémon requerirá recorrer todo el mapa, que podría trasladarse a la curiosidad del niño para conocer el mundo real de la mano de sus seres queridos. Además, hay que comprender que el número de horas dedicado para conseguir todos los Pokémon es muy elevada, por lo que aquí entra el control parental de la compañía japonesa y, por supuesto, la capacidad de autocontrol que los adultos tienen y los niños no. Por ejemplo, recordarle al niño otros menesteres y permitir que sea el niño quien apague la consola en vez de prohibir su uso es un método mucho más efectivo.

Poco a poco el niño aprenderá a jugar sin el efecto novedad. El consumo responsable se instaura dentro de los jugadores, gracias a los recordatorios de Nintendo y de los familiares, a la vez que aprenden a solucionar problemas de manera fácil con un poquito de imaginación. De hecho, uno de las grandes aportaciones de Pokémon para los más pequeños es que estimula la imaginación y creatividad de los niños de manera segura, desarrollando, además, conceptos claves como la memoria, la atención y la capacidad de concentración del usuario.

Para evitar que el jugador se sienta solo, Nintendo ha provisto a la última entrega de funcionalidades en línea, ideales para intercambiar criaturas entre entrenadores y para demostrar, entre nuestro grupo de amigos, quién es el mejor entrenador. No obstante, y aquí entra de nuevo la seguridad de Nintendo, únicamente podremos hablar -mediante el chat de voz- con los amigos que tengamos agregados a la videoconsola, eliminado todas las funcionalidades sociales a las personas que no conozcamos. Así, los jugadores interactúan y los padres se sienten seguros de que Internet no hará pasar un mal trago a la familia, además se controlan muchos detalles -como por ejemplo, el control que impide poner un nombre ofensivo a un Pokémon- que además puede entrar en escena cuando se trata de comunicación en línea.

Los entrenadores Pokémon y sus aventuras seguirán con nosotros durante muchos años más, así lo ha confirmado Nintendo. Casi dos décadas avalan la serie como una de las más divertidas -y actualmente seguras- para los jugadores, potenciando una serie de aptitudes que no podemos encontrar en otros videojuegos de otras plataformas. Al igual que sucede con Mario, Pokémon es uno de esos maravillosos juegos que muchos padres enseñan a sus hijos, incluso hay algunos que pasan de generación en generación. La serie en definitiva es otro acierto de Nintendo, en su camino para ofrecer una experiencia de juego positiva, siempre adornada con mecánicas nuevas, frescas y moralmente atractivas, haciendo de Pokémon un éxito allá donde por donde pasa. La fiebre Pokémon sigue presente, y seguirá por mucho tiempo.

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