Electrónica vintage: el pasado es el futuro

La nueva tendencia en el diseño de aparatos tecnológicos apuesta por el aspecto retro


Redacción / La Voz

No existe principio alguno que establezca que la tecnología más avanzada tenga que ir obligatoriamente unida a un diseño de corte moderno, minimalista, de líneas puras y materiales elegantes. En un siglo donde los aparatos tienen casi vida propia, la evocación del pasado se está convirtiendo para las firmas tecnológicas en una mina de oro. Combinan una carcasa vetusta con un corazón puntero. La Nikon Df, por ejemplo. Una cámara réflex de formato completo (full frame o FX en la terminología Nikon) que acaba de llegar al mercado. El último grito en fotografía, con aspecto de artilugio de anticuario. Nikon define la Df como «una réflex que incorpora el aspecto de las emblemáticas cámaras de película de 35 milímetros, pero diseñada para satisfacer a los fotógrafos digitales modernos». Dispone de un sensor de 16 megapíxeles similar al de la Nikon D4, una exclusiva palanca que permite acoplar incluso los antiguos objetivos Nikkor sin adaptador, y una pantalla fija de 3,2 pulgadas en la zona trasera con resolución de 920.000 puntos. Su peso no supera los 700 gramos y su funcionamiento se ciñe a la filosofía de trabajo clásica, con diales mecánicos para la velocidad, la compensación de la exposición y la sensibilidad. En definitiva, la Nikon Df encierra última tecnología en una arcaica apariencia que consigue aportar a la experiencia fotográfica un significativo valor añadido. Por desgracia, también se notará en el bolsillo: 2.900 euros.

Si los desorbitados precios son la gran losa que pesa sobre el diseño vintage, la exclusividad y su fuerza estética equilibran la balanza de aquellos que se preguntan si vale la pena replantearse una inversión algo superior. Porque con una gama casi infinita de servicios electrónicos donde elegir, el diseño comienza a cobrar importancia a la hora de marcar la diferencia.

La fotografía es un campo de cultivo perfecto para este tipo de retroceso estético, pero el de la música tampoco le hace ascos. La recuperación de los tocadiscos lo demuestra. Parecen sacados de alguna película de los años 50, pero los nuevos aparatos para reproducir elepés son además multitarea, la mayoría incorporan radio AM/FM, aceptan diferentes formatos musicales, algunos graban de vinilo a cedé y hasta los hay con cinta casete y con puerto USB. El espectro para elegir es amplio: desde el clásico Pyle Home -hay un modelo que incorpora incluso trompeta de gramófono- al portátil Keepsake de Crosley o el Denon DP-A100.

Los amantes de la vieja escuela, espectadores de lo que se avecinaba, fueron los primeros en fusionar la tecnología vintage con la moda a través de los auriculares. La agresiva transición de los diminutos cascos que se sumergían hasta casi el oído interno hacia los inmensos auriculares se hizo evidente cuando estos mamotretos dejaron de ser solo cosa de pinchadiscos y estudios de sonido para convertirse en un complemento urbano. La veterana marca de amplificadores Marshall ha lanzado una línea vintage con dos modelos: Minor (60 euros) y Major (100), este último con un cable extensible rematado por un conector jack de 3.5 milímetros chapado en oro. Otra opción son los I-Mego Retro Heavy Beats, con un diseño impecable en cuero marron imitando los clásicos micrófonos antiguos.

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