La primera guerra mundial digital

El cierre de Megaupload desencadena el mayor ataque «hacker» de la historia.

EFE

nueva york / corresponsal

Cuando el pasado miércoles el Gobierno de Estados Unidos puso en marcha su mayor campaña para poner fin a la piratería en Internet con el cierre de la web Megaupload y su filial Megavideo, muchos usuarios pensaron que asistían al final de una era en materia de descarga de archivos compartidos de música y vídeo.

Pero después de que el creador de la web, Kim Dotcom, y seis de sus colaboradores fueran detenidos en Nueva Zelanda por el FBI, acusados de varios delitos de fraude, miles de internautas decidieron vengarse en una campaña sin precedentes que pone en tela de juicio cualquier consideración precipitada.

En cuestión de segundos, páginas infranqueables como la del FBI, la de Universal Studios o la del propio Departamento de Justicia veían cómo sus servidores se venían abajo tras el ataque organizado de más de 5.600 personas, el mayor ataque hacker en la historia de Internet, desencadenando lo que el grupo Anonymous bautizó en Twitter como la guerra mundial digital (World War Web). Enfrenta a dos bandos irreconciliables: los usuarios y la poderosa industria de contenidos.

Extradición de los detenidos

«La jornada fue épica», valoró ayer Anonymous. El colectivo de piratas, que se presenta como el defensor de las libertades en Internet, dijo en un blog que el ciberataque también se había dirigido a la Casa Blanca, como recoge AFP, que precisa la justificación de Anonymous para su declaración de guerra: «La incursión contra Megaupload demuestra que las fuerzas del orden no necesitan leyes para atacar a Internet». Todas las webs afectadas se habían repuesto ayer por la tarde y funcionaban con normalidad.

Los cuatro detenidos -Dotcom, el holandés Bram van der Kolk y los alemanes Finn Batato y Mathias Ortmann- comparecerán el lunes ante la Justicia neozelandesa. Estados Unidos reclamó su extradición. Otros tres hombres permanecen fugados: el alemán Sven Echternach, de 39 años; el eslovaco Julius Bencko, de 35, y el estonio Andrus Nomm, de 32.

Según el inspector Grant Wormald, Dotcom intentó refugiarse en un cuarto blindado cuando llegó la policía a detenerlo. «Entró en su domicilio y activó varios mecanismos de cierre electrónico. Una vez que la policía neutralizó los códigos, se atrincheró en un cuarto blindado, donde fue hallado junto a un fusil de caza con el cañón recortado», relató el agente en declaraciones que recoge AFP. Los agentes se incautaron después de varios vehículos, entre ellos un Cadillac rosa de 1959 y un Rolls-Royce Phantom.

Alusiones a España

La demanda del Gobierno de Estados Unidos contra los responsables de Megaupload refiere la existencia de una organización criminal mundial que se dedica a vulnerar los derechos de propiedad intelectual con fines mercantiles. En esa demanda se citan numerosos ejemplos de páginas de descargas, entre las que aparecen las españolas Series Yonkis y Taringa. Sus responsables no han sido imputados, pero sí acusados de ofrecer enlaces a Megaupload.

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