Internet, el gran enemigo

Irán creará su propia red nacional en un intento de frenar la ola de protestas prodemocracia desatada en el mundo árabe.


La red global asusta. El poder de Internet y las redes sociales como herramienta para superar la censura en regímenes dictatoriales lleva evidenciándose desde hace años en países como China, donde el régimen aplica una férrea censura para impedir el acceso del pueblo a ideas sediciosas y sofocar cualquier amago de revuelta. Sin embargo, el puño asiático no ha sido emulado con la misma efectividad en los levantamientos populares bautizados como 'primavera árabe', que arrancaron con la sublevación en Túnez a principios de año y se extendieron rápidamente por el norte de África y Oriente Medio.

El papel que juega Internet en estas revoluciones -en especial las filtraciones de Wikileaks, los ataques de los ciberactivistas Anonymous o la actividad en las redes sociales- continúa siendo tema de un acerado debate entre quienes consideran la red global como la causa de los levantamientos y quienes apuntan a un mero cambio en las formas de comunicación. Sea como fuere, Internet se ha convertido en el enemigo a batir para los regímenes dictatoriales, que pugnan sin éxito por detener el flujo de informaciones que entran y salen del país, así como su uso como herramienta eficaz para la difusión de ideas y la convocatoria de revueltas. Como en Egipto, donde Internet se reveló como un instrumento de tal importancia que el gobierno prohibió la red, los móviles e incluso censuró la cadena televisiva Al Yazira, que emitía las revueltas en Internet las 24 horas del día. Sin embargo, la medida no pudo evitar la caída de su líder, Hosni Mubarak.

El pasmo y el temor de los regímenes vecinos no han dejado de aumentar desde principios de año. Pero el que parece tener más presente la imposibilidad de controlar a la inabarcable criatura global ha sido el gobierno iraní, que ha decidido cortar de raíz el problema antes de que le estalle en las manos. La solución, crear su propia red de Internet, de uso obligatorio para los ciudadanos y cuyo objetivo es sustituir a la red de redes en el plazo de dos años. Para ello, el gobierno iraní ha anunciado su intención de instalar esta «red interna» en el 60% de los hogares y las empresas para que opere de forma paralela a la normal hasta la sustitución de la Internet global, de manera que sólo los bancos, los ministerios y algunas grandes empresas puedan seguir teniendo acceso al gran enemigo. La iniciativa pretende hacer frente a lo que el líder Supremo, el ayatolá Ali Jameini ha dado en llamar 'guerra blanda', esto es la «invasión online de las ideas occidentales, la cultura y la influencia, principalmente procedentes de los EE UU», con una medida que han defendido como la única forma de mantener los códigos morales islámicos, ya que la red de Internet Nacional de Irán será verdaderamente 'halal' (conjunto de prácticas permitidas por la religión musulmana). El coto iraní a la influencia occidental va incluso más allá y se plantea lanzar su propio sistema operativo para PC para sustituir al sistema Windows de Microsoft.

Todo un conglomerado que pone en evidencia el temor frente a la constatación de cómo la ira de un pueblo sometido puede desafiar la autoridad y hacer tambalear el poder. Una lección que Irán aprendió en 2009 cuando la imagen de Neda, la joven estudiante que murió tiroteada en una protesta, dio la vuelta al mundo gracias a Internet y a un móvil que captó el asesinato, convirtiéndose en símbolo de unas protestas que fueron sofocadas pero cuya réplica puede despertar en el momento menos pensado.

06/12/18-05/2011 +/+12/06/2011 18:0

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