Advierten en Lisboa de que responderán con una huelga de tres a cuatro semanas cualquier intento de sustituir trabajadores por tecnología
07 nov 2025 . Actualizado a las 04:46 h.Dos de los mayores sindicatos de la estiba, el Consejo Internacional de Estibadores (IDC) y la norteamericana International Longshoremen’s Association (ILA), cerraron este jueves dos días de sesiones de la conferencia internacional People Over Profits: Anti-Automation (Las personas por encima de los beneficios: la lucha contra la automatización) con la presentación de un documento que recoge« la posición común del sindicalismo marítimo mundial frente a la automatización y establece un marco histórico de coordinación y acción global». Una postura que se sustancia en un llamamiento global frente a la automatización.
La denominada cumbre de Lisboa (se celebró en el lisboeta Pavilhão Carlos Lopes) reunió a cientos de representantes sindicales de más de 60 países, junto a dirigentes, académicos y expertos del ámbito marítimo y portuario, en un ejercicio sin precedentes de unidad internacional. Allí advirtieron: «Si alguna empresa decide implementar automatización destructora de empleo en cualquier puerto cuyos trabajadores formen parte de esta nueva alianza, la enfrentaremos con una huelga global de tres a cuatro semanas», afirmó Harold J. Daggett, presidente de la ILA.
Fue este quien en la primera intervención advirtió que la automatización constituye «un ataque total a nuestra propia existencia» y animó a formar una alianza marítima global capaz de responder colectivamente a cualquier intento empresarial de sustituir trabajadores por tecnología.
Dennis A. Daggett, vicepresidente ejecutivo de la ILA y coordinador general del IDC, ensalzó el tesón del sindicato portugués SEAL, cuyo ejemplo de cuatro años de huelga «representa la esencia misma de la resistencia portuaria». Recordó que la ILA «nunca olvidó la solidaridad de SEAL durante las negociaciones del convenio marco de 2012» y subrayó que «los estibadores no retroceden y jamás se rinden, ni en Lisboa, ni en Nueva York, ni en ningún puerto del mundo».
Para Daggett que la automatización no pretende modernizar los puertos, sino eliminar a los profesionales para aumentar beneficios, repitiendo los errores del pasado bajo un nuevo disfraz tecnológico. «No estamos en contra de la innovación, estamos en contra de que se use para borrarnos del mapa», señaló, al tiempo que denunció los efectos devastadores que la automatización parcial o total ya ha tenido sobre el empleo y las comunidades portuarias en distintos continentes.
De la resistencia a la coordinación internacional
Jordi Aragunde, coordinador laboral internacional del IDC, calificó el encuentro de Lisboa como un punto de inflexión para el movimiento sindical marítimo global. En la presentación de la hoja de ruta para la Alianza Marítima Global, destacó que la cumbre simboliza el paso de la resistencia a la coordinación, de las luchas locales a la estrategia global. «Durante demasiado tiempo las empresas han hablado con una sola voz. A partir de hoy, nosotros también lo haremos», afirmó. Aragunde defendió una arquitectura sindical internacional permanente que permita actuar con rapidez, unidad y eficacia ante los desafíos tecnológicos, y subrayó que la respuesta de los trabajadores debe ser integral, combinando acción política, resistencia legal, comunicación pública y solidaridad global. «Si su estrategia es global, la nuestra también debe serlo. Donde haya un puerto, habrá un sindicato organizado, y donde haya un trabajador amenazado, habrá solidaridad internacional», concluyó.
Relaciones laborales
En la cumbre también se aportaron análisis técnicos y económicos sobre el impacto de la automatización en el empleo, la eficiencia portuaria y la sostenibilidad del sistema marítimo. Sergi Saurí Marchán, director del CENIT?UPC, analizó las tendencias tecnológicas en los puertos y mostró el impacto socio-económico del uso de las nuevas tecnologías, mientras que Fernando González Laxe, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de A Coruña y expresidente de Puertos del Estado, abordó los riesgos de la concentración empresarial en el transporte marítimo y defendió la función pública del puerto como motor de cohesión económica y territorial.
Por su parte, Greig Taylor, académico de la Universidad de Wollongong (Australia), examinó los modelos de relaciones laborales en entornos automatizados y subrayó que la participación sindical resulta esencial para que la tecnología no erosione los derechos colectivos.
La jornada fue inaugurada por un discurso especial de Gary Herrera, presidente del Local 13 de la ILWU, en Los Angeles ? Long Beach (EUA), quien reafirmó la voluntad de los estibadores norteamericanos de mantener una línea común de acción con el movimiento internacional en defensa del empleo portuario.
El Documento de Lisboa: compromiso y marco de acción global
El punto culminante del encuentro fue la presentación del documento de resoluciones de la cumbre, que lleva el título Protegiendo el empleo, las comunidades y la negociación colectiva frente a la automatización destructora. Este texto, adoptado como posición común del movimiento sindical marítimo internacional declara el rechazo de los sindicatos a cualquier proceso de automatización que implique pérdida de empleo o vulneración de derechos, reafirma la negociación colectiva como herramienta esencial para regular los cambios tecnológicos y establece el compromiso de los estibadores y trabajadores marítimos del mundo de actuar de forma unida y coordinada ante la imposición de terminales automatizadas sin consentimiento sindical.
El documento, firmado en Lisboa este 6 de noviembre por los máximos representantes de los organizadores del evento, junto a las organizaciones sindicales presentes y representadas, asume la creación de una red internacional permanente de coordinación sindical, el desarrollo de acciones conjuntas en defensa del empleo y la convocatoria periódica de nuevas ediciones de la conferencia cada cuatro años, para evaluar avances y actualizar estrategias.
El IDC y la ILA coinciden en que el objetivo no es frenar el progreso tecnológico, sino redefinirlo en clave humana y sostenible. Los puertos del futuro deben ser modernos, verdes y eficientes, pero centrados en los profesionales que trabajan en ellos. Como firmó Jordi Aragunde en el cierre de su intervención, «el futuro de los puertos no puede construirse contra los trabajadores, sino con los trabajadores».