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Miguel Ángel Mani: «Nos están matando, por eso los puertos se quedan vacíos»

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

PUERTOS

MARCOS CREO

Es armador de bajura y apenas le afectan los límites, pero advierte de que cada vez son más las restricciones que se le imponen a la pesca

12 oct 2022 . Actualizado a las 04:46 h.

Nacido en Argentina, pero asentado en Galicia desde hace cuatro décadas, Miguel Ángel Mani, armador del barco de artes menores Brigantium, ha iniciado la cuenta atrás para su jubilación. Sin embargo, está preocupado porque sus dos hijos, que actualmente faenan con él, se quedarán al frente de la embarcación. Durante muchos años faenó en buques del cerco, hasta que decidieron adquirir el Brigantium. Habla con preocupación de las numerosas restricciones que cada vez afectan más al sector. Señalando el muelle de Ribeira desde el pantalán situado frente a la nueva lonja afirma: «Nos están matando, por eso los puertos se quedan vacíos. Antes, esto estaba lleno de barcos de arrastre».

Afirma este profesional —que el próximo mes iniciará la campaña del bou de vara— que «cada vez están limitando más el trabajo. En todas las aguas hay restricciones». Y teniendo en cuenta las limitaciones que afectan al sector lanza una pregunta: «¿Qué vamos a traer a tierra, lo que capturen japoneses o indonesios? ¿Este es el futuro que queremos? Nosotros cogemos pescadilla del día y se vende fresca en los mercados».

Sin embargo, reconoce que el ejercicio de la actividad resulta cada vez más complicado: «Casi no se gana para mantener una familia». Especialmente difíciles se han puesto las cosas con el encarecimiento del combustible: «Gastamos 400 litros de gasoil a la semana y si regresas del mar con una ganancia de 30 euros no puedes vivir».

Sobre la prohibición a la pesca de fondo en 87 zonas, la define como «una de las mayores tonterías». Lo peor es que piensa que es solo una más de las muchas decisiones incomprensibles que están arruinando al sector y forzando la búsqueda de otras alternativas. Con pesar sentencia: «Creo que no hay futuro».

Alberto Castro: «É unha medida tomada por xente que nunca foi ao mar»

A. Gerpe

Después de una parada técnica de un par de meses para la puesta a punto del palangrero Lord Miles en un astillero de O Freixo, su patrón, Alberto Castro, está a bordo de la embarcación, amarrada en el muelle comercial de Ribeira, ultimando los detalles para que vuelva a zarpar. La embarcación tiene bandera británica, base habitual en el puerto escocés de Ullapool, y faena en aguas en las que no hay ninguna de las controvertidas 87 áreas limitadas a la pesca de fondo. Sin embargo, Alberto Castro va mentalizado de que las cosas no volverán a ser como antes: «Vai ser unha festa». Asegura que «a medida vainos afectar porque as restricións abarcan unha zona moi importante e, se os arrastreiros se meten traballar a esas augas, podemos ter problemas. Nós somos artes fixas e non podemos apartar. O corredor non é tan grande para que se concentren maior número de embarcacións. Todos nos imos ver prexudicados». Asegura que «haberá menos plataforma oceánica» e, incluso, el patrón del Lord Miles manifiesta que «pode que esa zona quede protexida, pero a de menos fondo estará sobreexplotada. Iso non arranxa nada». Alberto Castro sentencia que «é unha medida tomada por xente que nunca foi ao mar», al tiempo que, echando mano de la socarronería, comenta: «Os peixes móvense».

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