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Oigan, sin empresas no hay puertos

PUERTOS

María Pedreda

24 ene 2022 . Actualizado a las 08:13 h.

Hay problemas en los puertos gallegos. Hay problemas con las empresas que están en ellos asentadas, como el caso de Ence en Marín. La pandemia ha puesto de relieve la trascendencia de las economías marítimas y de los puertos. Todos los informes hacen referencia a la relevancia de los flujos comerciales de bienes y servicios, al papel de las cadenas globales de suministro, a la logística y a los emplazamientos de los centros de producción. Esto es, la globalización significa una multi-lateralización de los intercambios, una mayor participación de los países en el comercio y una multiplicación de los lugares de producción y consumo. En términos de economía marítima supone el reforzamiento de las escalas portuarias y la consolidación de esquemas hub & spoke como reflejo de una apuesta por una mayor conectividad y por la creación de subredes que permiten articular nuevas constelaciones espaciales y portuarias.

Para poder garantizar frecuencias y escalas de los buques resulta preciso disponer y estar integrado en redes y aliado con partenaires. Ello nos proporciona potencialidad y rol. Los avances tecnológicos, aumentos del tamaño de las embarcaciones, requisitos inherentes a la automatización, a la digitalización o al seguimiento de las mercancías; o los vinculados a los criterios de eficiencia en el desempeño medioambiental y una mejor cualificación profesional, están contribuyendo a plantear y desarrollar nuevas estrategias portuarias.

Los puertos han jugado un rol central en el desarrollo local y nacional. Ahora, lo serán más.

¿Cómo? En primer lugar, porque se necesita una amplia zona de servicio en donde las instalaciones portuarias constituyan el nudo básico que sirva, al mismo tiempo, para expandir y recepcionar mercancías, desempeñando un papel de plataforma de tránsito y de conectividad multimodal para otros destinos. En consecuencia, un puerto ha de disponer no solo de amplios espacios para localizar las instalaciones terrestres, sino que también ha de poder acoger a aquellas actividades industriales, de servicios y de apoyo al crecimiento económico de la ciudad/entorno. O sea, el puerto tiene que desempeñar un papel activo a la hora de captar, retener y ampliar su ámbito de servicios. Así, se viene manifestando tanto en los informes de la OCDE o Unctad, como en los escritos de los principales especialistas. En suma, un puerto no puede dejar de reivindicar espacios para acoger e incorporar empresas e instalaciones.