La cita clave por el futuro puerto exterior de A Coruña acaba sin plazos para el tren

El Gobierno dice que «no es posible» condonar la deuda como en cambio sí hizo Valencia


a coruña

La cumbre entre todas las Administraciones celebrada este martes en A Coruña para abordar la construcción del enlace ferroviario al puerto exterior de punta Langosteira, la deuda de más de 300 millones que arrastra la Autoridad Portuaria de esa ciudad por la construcción de esa dársena y la urbanización de los terrenos del antiguo puerto -483.000 metros cuadrados en el centro de la ciudad- terminó con un compromiso de mínimos que no pone fecha al inicio de la obra del tren ni aporta una solución al problema financiero de este puerto.

La cumbre fue convocada por la alcaldesa, Inés Rey (PSOE), que calificó la cita de «histórica», porque desde el 2004, cuando se acordó construir el puerto exterior, no se reunían los representantes de todas las Administraciones implicadas en el futuro de los muelles coruñeses. Por parte del Gobierno central, acompañados de otros cargos intermedios, acudieron el secretario general de Infraestructuras, Sergio Vázquez Torrón; el presidente de Puertos del Estado, Francisco Toledo Lobo, y la presidenta del ADIF, Isabel Pardo de Vera. Los tres, dependientes del Ministerio de Transportes, que dirige el socialista José Luis Ábalos. La Xunta estuvo representada por la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, y por su delegado territorial en A Coruña, Gonzalo Trenor. La Diputación Provincial de A Coruña, por su presidente, Valentín González Formoso. Y por la Autoridad Portuaria coruñesa acudió su presidente, Martín Fernández Prado.

La reunión empezó con altas expectativas. La semana pasada, la Xunta presentó una propuesta de acuerdo en la que planteaba la licitación de la obra del enlace ferroviario antes de junio, la condonación de la deuda, o la aplicación de una fórmula análoga, y la creación de una delegación del consejo del Puerto que diese los primeros pasos para urbanizar los muelles interiores. Pero ya desde las negociaciones previas se advirtió que el Gobierno central no secundaba los dos primeros puntos, sobre los que ostenta todas las competencias.

El resultado final era previsible. El enlace ferroviario al puerto exterior, clave para el futuro de este, sigue sin fecha de licitación. Su financiación tampoco se concretó, aunque el acuerdo alcanzado prevé que se recurra a los fondos europeos si el proyecto cumple con los requisitos.

Y la deuda seguirá ahí. De la condonación ni se habló. «No es posible», afirmó el presidente de Puertos del Estado, que insistió en que nunca se ha aplicado ninguna medida similar en ninguna dársena. Toledo Lobo subrayó que la situación no es comparable con la de Valencia, donde el Gobierno sí perdonará el débito de 350 millones derivado de las obras para celebrar la Copa América. El motivo, insistió, es que esa deuda fue contraída por un consorcio del que formaban parte otras Administraciones además del Puerto valenciano. Ese argumento ha sido esgrimido antes, pero no convence a los partidos de la corporación coruñesa -ni siquiera al PSOE-, que llevan años exigiendo al menos la condonación parcial, si no total, o una solución similar.

Sí se acordó formar una comisión paritaria con presencia de todas las Administraciones. Deberá estar formada en un mes, y en medio año haber redactado un protocolo que sustituya los convenios del 2004. Esos acuerdos, que sirvieron de marco para la construcción de Langosteira, se consideran hoy superados. Su obsolescencia es quizá el único punto en el que todos los reunidos se mostraron de acuerdo.

Pero no se avanzó en el contenido del convenio que los sustituirá. La propia Ethel Vázquez advirtió que no están claras las competencias de la comisión paritaria, que calificó de «folio en blanco». La conselleira fue tajante sobre el resultado de la cumbre: «Decepcionante».

Más positivo fue el enfoque de la alcaldesa, del presidente del Puerto y del de la Diputación, que vieron la apertura de una vía para solucionar los problemas de la dársena. Una solución en la que tanto Toledo Lobo como Vázquez Torrón se comprometieron a colaborar. Aunque aún no haya fechas para ello.

Pese al rechazo frontal del Gobierno, el pleno de A Coruña volverá a instar al Ejecutivo a condonar la deuda de Langosteira. El PP ha convocado una sesión extraordinaria para exigir esa medida, la inmediata licitación del enlace ferroviario y la formación de la comisión delegada del Puerto que a su juicio debe pilotar la urbanización de los muelles interiores.

Es muy probable que el PP no esté solo en la mayoría de sus propuestas. Tras la reunión de este martes, la Marea Atlántica -otro partido clave para la gobernabilidad de A Coruña junto a PSOE y PP-, reiteró que, si la condonación «vale para Valencia, ten que valer para A Coruña» y calificó de «moi graves» las declaraciones del presidente de Puertos del Estado. Sus portavoces cargaron contra la alcaldesa, Inés Rey, por convocar una cumbre de la que la ciudad sale «coas mans baleiras».

El BNG sí considera un avance que se reconozca la obsolescencia de los convenios del 2004. Pero los nacionalistas subrayaron que «é impresentábel que se diga que non existe ningunha opción de condonación, cando si se liquidou o débito no porto de Valencia», y ven una «mágoa» que no se cerrase un «calendario preciso» y la construcción del enlace ferroviario. También observan muy preocupante que «o Goberno do Estado poña dúbidas sobre a viabilidade do proxecto para optar a fondos europeos».

Punta Langosteira, el compromiso del Estado con Galicia en el 2003 para evitar otra catástrofe como la del Prestige

El 13 de noviembre del 2002, el petrolero Prestige sufrió un accidente frente a las costas gallegas que causó una de las mayores catástrofes medioambientales de la historia. Vertió más de 63.000 toneladas de fuel que cubrieron la costa gallega y afectaron a las de Francia y Portugal.

La respuesta del Estado fue un plan de inversiones en Galicia que incluía la construcción en punta Langosteira de un puerto exterior que sirviese de refugio.

El 2 de febrero del 2004, el Gobierno, la Xunta y el Ayuntamiento coruñés firmaron en María Pita los protocolos que permitieron construir la infraestructura.

De esos pactos, reconoció este mrtes el presidente de Puertos del Estado, «no se ha cumplido nada». Los plazos de la obra se superaron con creces y el presupuesto se disparó hasta superar los 800 millones. La venta de los terrenos del puerto interior, prevista para abonar esos préstamos, ha sido paralizada.

El puerto está además incompleto. Es el único de la Península -salvo el de Motril- sin un enlace ferroviario listo o en obras. Es una situación «inconcebible», en palabras de la presidenta del ADIF.

El proyecto del tren está listo desde el 2018. En abril de aquel año, la Xunta y el Gobierno cerraron un protocolo que preveía iniciar la obra en el 2019. Pero tras la moción de censura a Rajoy, el pacto nunca se confirmó, aunque la Xunta insiste en su vigencia.

El retraso es tal que el ministerio tendrá que pedir una prórroga del estudio de impacto ambiental; caducará el 26 de junio. Fue publicado en el 2017, después de tres años de trabajo que, de no licitarse la obra como muy tarde en dos años -cuando acabará la moratoria-, se habrán perdido.

Langosteira, mientras, ha dado resultados. El sector privado ha invertido más de 220 millones. En agosto del 2022 dará servicio a los petroleros de la refinería de Repsol, que ya no tendrán que entrar en las aguas interiores, y ha servido de refugio a cinco barcos, entre ellos un petrolero averiado con 148.000 toneladas de fuel.

¿Qué futuro le espera ahora a A Coruña tras el desaire del Gobierno al dejar si fecha el tren a Langosteira?

alberto mahía
Vista puerto zona San Diego Coruña
Vista puerto zona San Diego Coruña

Habrá que aguardar más años para ver lo prometido en el 2004. El retraso de las obras de la conexión ferroviaria al puerto exterior hipoteca el cambio en la fachada marítima de la ciudad

El Ayuntamiento, con la mejor voluntad, reunió este martes a los representantes de las Administraciones u organismos que tienen algo que decir o resolver sobre el futuro del puerto, del tren a Langosteira y de la fachada marítima de la ciudad. La última vez que se hizo algo semejante fue en el 2004. Pero aquellas decisiones caducaron, los plazos no se cumplieron y la economía ya no es la misma, por lo que se necesitaba una salida consensuada ante una crítica situación que lastra el desarrollo económico, social y urbanístico de la ciudad.

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