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Aquellos tiempos en los que «San Ciprián rulaba en agosto 80.000 kilos de bonito, langostas y bogavantes»

PESCA Y MARISQUEO

CEDIDA POR P. MOSQUERA

MASCOTE. Figura en el libro que lleva por título «Navegación y pesca marítima de Viveiro». Folio 1827, dado de alta en 1941. Procedente de Bermeo, donde fue construido en 1922 por Ciriaco Echániz. Eslora de 14,90 metros y manga de 3,10, con puntal de 1,65. Su primer dueño fue Juan Bautista Uribarri; desplazaba 18,5 toneladas de carga para un vapor de pesca, hasta que se lo vende a Antonio García Pillado y Concepción Méndez Eijo, del puerto de San Ciprián. Su maquinista Carmelo Unanue lograba una velocidad máxima de siete millas. En tal embarcación se enrolaría Alberto Casas, Pallares, natural de Cervo y que tuve el gusto de conocerlo como paciente en mi etapa de médico rural en el consultorio, así como disfrutar de su hospitalidad cuando tras la consulta tomábamos una taza de tinto del país en su casa y me relataba sus experiencias como marinero que servía para todo incluso sanitario improvisado.

DOS HERMANOS. Bote chalano de madera construido en los astilleros de San Ciprián en 1937 por el carpintero de ribera José Mariño Casas, de 3,10 de eslora, 1,30 de manga y 0,45 de puntal. Su hijo, también carpintero, Manolito de León, antes de hacer las Américas sacaba a pasear a mis padres, entonces solteros, por la ría que en aquellas épocas ocupaba todo el espacio desde el puente medieval de Lieiro hasta la barra que conformaba el Mingarolo.

JOVINO. Bote de madera construido en los astilleros de San Ciprián para José Fernández Álvarez, Pepín, en 1953, de 4,05 de eslora, 1,41 de manga y 0,52 de puntal. Excelente pescador asturiano, casado con Julia; su hijo Jovino fue un gran patrón de pesca al bonito y su hija Carmina casó con Cándido Rey Camba. Abuelo de mi mejor amigo, Jovino Rey Fernández.

AVANTE. Balandro de madera mandado construir por Antonio de la Barrera Camiño en 1955 con motor de cuatro tiempos. De 13,25 de eslora, por 4,10 de manga y 2,10 de puntal. Vendido a Rafael Díaz Sanjurjo, de Lugo, con casa de su mujer en San Ciprián. Anduvo al bonito y sufrió la galerna en julio de 1961, siendo sus patrones Regino Díaz de pesca y Cipriano Ponte de costa.

AVE. Trainera de madera a motor con una eslora de 11,50, con una manga de 2,75 y un puntal de 1,05. Construida en 1956 para Alberto Pillado Martínez. Preparada para un desplazamiento de 9,46 toneladas mediante motor a gasoil de 24 HP.

Carpintería de ribeira, de Fra, en San Ciprián
Carpintería de ribeira, de Fra, en San Ciprián XAIME RAMALLAL

El paisaje nada más entrar por Santa María de Lieiro arrojaba la desembocadura del río Linarium-Lieiro-Cobo, formando la ría desde el puente medieval donde las mujeres acudían los lunes a lavar, luego el puente del FEVE. En las orillas, las carpinterías de ribera que construyeron desde carabelas hasta mercantes y pesqueros, sin olvidar traíñas y chalanos. Todo con aquel paseo profesional por las fragas y soutos a la búsqueda del carballo, que una vez seco y cortado en el aserradero serían cuadernas para el vientre de las nuevas embarcaciones.

Eran tiempos en los que San Ciprián era un puerto pesquero de referencia en la provincia de Lugo. Y así el domingo 25 de septiembre de 1966 la prensa luguesa señalaba que «en el pasado agosto en la lonja se habían rulado y vendido 80.525 kilos de bonito amén de otras especies hoy denominadas como salvajes, además de langostas y bogavantes» que serían puestas a buen recaudo en la cetárea que cuidaba Arsenio Otero, de la tripulación de la lancha motora La Calista, cuyo patrón y dueño era mi tío Manolo de Rego.

San Ciprián
San Ciprián PEPA LOSADA

En la misma fecha se hacía eco de los más de 19 millones de pesetas que se habían obtenido por subastas de pescado en Burela por la captura de casi 493 mil kilos de pescado. No hubo otra historia. Además de Sargadelos en sus diferentes etapas, las gentes de mi provincia mindoniense con hogar a orillas del Cantábrico, vivieron y progresaron gracias a la pesca, la construcción de embarcaciones y las conserveras.

Es bueno recordárselo a los que hace unos lustros llegaron desde Asturias y el Bierzo para vivir de la bauxita y sus transformación en aluminio, sin olvidar los vertidos a tierra, mar y aire, amén de los cambios socio culturales.