Patrocinado porPatrocinado por

Barcos de cebo vivo pescan en un día el doble de bonito que los de cacea en diez

Somos Mar REDACCIÓN / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

Tras arribar a Celeiro el jueves, la veintena de barcos vascos y cántabros que faenan con cebo vivo regresaron ayer a los caladeros.
Tras arribar a Celeiro el jueves, la veintena de barcos vascos y cántabros que faenan con cebo vivo regresaron ayer a los caladeros. Xaime Ramallal

Las ventas de la flota vasca y cántabra suben, pero en Galicia caen un 38 %

08 ago 2026 . Actualizado a las 04:45 h.

De las más de 11.660 toneladas de bonito del norte descargadas hasta este jueves en el noroeste español, en las lonjas gallegas se han subastado unas 715. Respecto al año pasado por estas fechas, el balance nacional bajó un 5 % y el autonómico un 38 %. Se explica porque en lo que va de costera se han agudizado las diferencias entre las dos artes autorizadas a los barcos de bandera española. Casi todos los boniteros gallegos faenan a la cacea o curricán, con señuelos de plástico en los anzuelos y navegando a la misma velocidad que los túnidos. Cántabros y vascos encarnan con cebo vivo sus anzuelos y paran para lanzar las cañas cuando localizan bancos de bonito. Estos últimos baten marcas, hasta el punto de que varios buques han logrado capturar en un solo día más de 20.000 kilos. Al curricán, hay barcos que han descargado 10.000 kilos después de diez o más días en el mar.

Son ejemplos concretos, no extensibles a toda la flota de bandera española, que tiene prohibido el arrastre pelágico, redes con las que barcos de pabellón francés o irlandés y algunos de capital español pueden embarcar tanto o más bonito que uno de cebo vivo en los mismos caladeros. Los nacionales depende, sobre todo, de poder localizar los bancos y de que los peces piquen.

Óskar Etxebeste, patrón y armador del Itsas Lagunak, bonitero que pesca con cebo vivo, ayer, cuando el pesquero regresó al caladeros tras atracar de arribada el día anterior en el puerto de Celeiro (Viveiro).
Óskar Etxebeste, patrón y armador del Itsas Lagunak, bonitero que pesca con cebo vivo, ayer, cuando el pesquero regresó al caladeros tras atracar de arribada el día anterior en el puerto de Celeiro (Viveiro). S. O.

Dos testimonios de la costera

De arribada, una veintena de boniteros vascos y cántabros recalaron el jueves en Celeiro. Por el abrigo de la ría de Viveiro, este puerto ya es parada habitual cuando faenan en la zona. Ayer por la mañana, poco antes de zarpar hacia el caladero, Óskar Etxebeste, armador y uno de los patrones del vasco Itsas Lagunak, confirmaba que la flota del curricán «no empezó bien, pero ahora están haciendo algo, aunque para ellos no está siendo una campaña como solía. Normalmente, al principio de la costera, el bonito se tira más al curricán que al cebo vivo, y este año no ha sido así. Nosotros hemos empezado mejor que ellos y seguimos mejor».

Para el cebo vivo «ha habido días muy buenos, días de 20.000 kilos, duros por el trabajo, pero una buena marea». Aunque no al suyo, estas espléndidas capturas han beneficiado «a varios barcos», explica Etxebeste, confirmando lo apuntado por otros boniteros vascos y cántabros. Y añade que en lo que va de campaña «hemos estado pescando bastante al norte; en general, más al norte que otros años. Se ha pescado un poquito en la costa, pero las pescas buenas se han hecho muy al norte, donde andan los del curricán».

Entre ellos, dos barcos gallegos: el Playa de Luarca, que ayer faenaba a 180 millas al norte de Viveiro (Lugo) y a 124 al suroeste de Brest (Francia), y el Corvo, que estaba a 170 millas al norte de Santander y a 130 al noroeste de La Rochelle (Francia). Ambos han cambiado sus pesquerías habituales de volanta y pincho por la del bonito.

Desde la empresa armadora, Sonia Caamaño explica que las mareas de sus buques se prolongan entre 10 y 15 días, y que, en las últimas, las capturas de cada uno oscilan entre 10.000 y 15.000 kilos. Aunque este agosto «parece que empezou bastante ben», en lo que va de costera las cuentas han salido mucho peor de lo que esperaban. Primero, porque las capturas han descendido, pero también porque el litro de gasoil «está a máis dun euro», y la flota del curricán navega del alba al ocaso. Como «o prezo do peixe non é moi alto, a facturación e os beneficios respecto a outros anos son moito menores».