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Decepción en el arranque de la campaña de pulpo: «De 400 nasas que viramos sacamos 20 quilos; o ano pasado, 150»

somos mar REDACCIÓN / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

Ramón Leiro

Los precios fueron buenos y se movieron entre los 8 y los 15 euros

02 jul 2026 . Actualizado a las 09:06 h.

La reapertura de la veda del pulpo ha estado lejos de ser lo que muchos esperaban o, al menos, deseaban. En líneas generales, la mayoría del sector regresó a tierra decepcionado y, en muchos casos, con más gastos que ganancias. Entre ellos José Siaba, patrón de un barco de Muros con cuatro tripulantes: «De 400 nasas que levantei do mar, saquei vinte quilogramos de polbo; o ano pasado, 150. Eu non lembro nunca sacar menos de cen quilos o primeiro día». Siaba es uno de los profesionales que lleva tiempo reclamando vedas más prolongadas, tanto que defiende que «entre abril e setembro, non se debería collerse». Su vaticinio es claro: «Non vai haber nin a metade de polbo que na campaña pasada».

Otros naseiros, sin embargo, atribuían las bajas capturas a un cúmulo de circunstancias: «Todo estivo en contra», aseguraba el patrón Antonio Pérez, de Porto do Son. Que si la luna llena que dificultó la entrada del cefalópodo en las nasas, que si el viento del nordeste... Así las cosas en la rula de Ribeira se descargaron los 5.624 kilos que capturaron unos 80 barcos. La cotización máxima fue de 13,85 euros. Algo más elevada fue la registrada en Porto do Son, donde los precios oscilaron entre los 14 euros de máximo y los 10 del mínimo.

Para muchos, la primera jornada no es significativa porque se echan los aparejos hacia las cinco o seis de la madrugada para recogerlos unas horas después y eso condiciona las capturas.

En eso confía el patrón mayor de Bueu, José Manuel Rosas: «Este foi o primeiro día, a ver qué pasa mañá», comentó con la esperanza de que sea mejor. Bastante mejor, pues no ocultó su desconcierto al evaluar el primer día de campaña: «Agridulce». Porque «moitos colleron a cuota, pero algúns non, dependendo da zona. Non é o esperado», admitió este veterano profesional del mar.

El Arpelo es uno de los barcos con base en Bueu que este miércoles salió al mar para coger pulpo. Jason, de 31 años y que trabaja en el mar desde los 16, es uno de sus tripulantes. «Podía ser mellor. Hai moito menos polbo que o ano pasado». Explica que «algunhas nasas fallaron moito, depende da zona e dos barcos que haxa no arredor». Como muchos otros buenenses, su embarcación faenó en el entorno de Ons, uno de los enclaves donde el cefalópodo rey es más abundante. Sin embargo, no todo fue conforme a las expectativas. «Hai de todo, pero grande pouco hai; aínda se ve moita cría». Sobre el futuro de esta campaña, subraya que «se se vai coidando todo o polbo irá ben». En su caso no pudieron cubrir la cuota por una avería en el mar. Este buenense tiene claro que el producto es de calidad extraordinaria e imbatible en el mercado frente al foráneo. «Para min, o polbo tanto da ría como de Ons é o mesmo, moito mellor que o que ven de fóra, polo sabor e por todo».

En la Costa da Morte, la campaña arrancó de manera muy desigual. En algunos recintos de subastas, como el de Malpica, ni siquiera hubo pujas, pues la mayoría de los armadores lo único que hicieron fue largar el aparejo. Esperan a hoy para ver el fruto de la jornada. En otras localidades, como Camariñas o Corcubión, sí hubo cefalópodo para comercializar. En la lonja camariñana fueron 33,5 kilos los subastados. Las piezas grandes salieron del recinto a 13,90 euros el kilo y las más pequeñas a 10 euros.

En Corcubión se subastaron para toda la semana 350 kilos, procedentes de diez embarcaciones. Las cotizaciones se movieron entre los 15 y los 10 euros, en función del tamaño de los ejemplares. Unas cifras calificados en el sector de «bos», al tratarse de la jornada inaugural. Una parte importante de los que ayer fueron al pulpo lograron alcanzar los topes, aunque los profesionales se mostraron precavidos y prefieren rebajar las expectativas a la espera de lo que suceda en las jornadas de hoy y mañana para hacer una valoración ya más exacta de este arranque de temporada del cefalópodo.

Las zancadillas del viento del norte

En el sur de Galicia, los marineros de Baiona arrancaron la campaña a medio gas debido a la nortada, como explica el presidente de la Cofradía de Pescadores La Anunciada, Roberto Cabral. Por el viento, fueron menos de diez embarcaciones las que partieron de puerto tan pronto como se levantó la veda para largar las nasas. Regresaron pronto, con entre 15 y 18 kilos de pulpo cada una, de manera que concentran hacia finales de esta semana y la próxima las esperanzas para dinamizar las capturas. Dieron con pulpo de diferentes tamaños, aunque las primeras impresiones apuntan a que abundaba más el pequeño, que se vendió por 12 euros. El grande alcanzó los 14.

Más animada estuvo la jornada para la flota del pósito de San Xosé de Cangas. Aunque también pendientes de que mejoren las condiciones para salir a navegar, los trabajadores regresaron con buen sabor de boca y capturas abundantes en las que no faltaban las de talla grande, que se despachó por catorce euros. Faenaron 24 barcos que pudieron pescar 1.560 kilos. El precio mínimo fue de 11.20 euros mientras el coste del pulpo de tamaño medio resultó de trece.

MARCOS CREO

Francisco Fernández, naseiro de Ribeira: «Foime bastante ben, pero non é como a campaña anterior»

Francisco Fernández, patrón del Centoleiro, no estaba completamente desencantado a su llegada al puerto de Ribeira para descargar: «Foime bastante ben, pero non é como a campaña anterior».

Trajo a tierra 125 kilogramos, no sin esfuerzo. Francisco echó las nasas de madrugada y luego regresó a tierra para, durante unas horas, aguardar a que el pulpo entrara en las nasas.

La estrategia le funcionó, pero ha observado que no hay tanta cantidad como en el inicio de la campaña el pasado año. Además, apuntó que «o polbo está dentro da ría, fóra practicamente non se pode coller ningún».

Pese a este arranque desigual, Francisco Fernández confía en que la situación mejore en las próximas jornadas y que las capturas se vean incrementadas.

Jesús Cervera, profesional de Porto do Son: «Non hai exemplares moi grandes; son de tamaño medio»

 

Con una embarcación de tres tripulantes, el patrón de Porto do Son Jesús Cervera regresaba ayer a tierra solo con cuarenta kilogramos. Su balance no podía ser más negativo: «Non pinta ben, e tampouco hai exemplares moi grandes. Son dun tamaño medio. Tamén é verdade que pequeno non vimos».

Señalaba el naseiro que «largamos e viramos todo e moi mal». A los condicionantes negativos señalados por otros profesionales, como el viento y la luna, añadía que «hai moito pateiro, eu non vira tanto nos anos que levo».

El mar estaba picado y complicó la jornada de trabajo, pero Jesús apunta que había indicadores negativos: «Nos barcos que andan aos aparellos non estaba vindo polbo, que si aparece cando hai moita cantidade».