Caen las exportaciones europeas de aletas de tiburón, la mayoría gallegas
PESCA Y MARISQUEO
Singapur y China compraron por 37 millones gran parte de las 2.700 toneladas
09 jun 2026 . Actualizado a las 04:45 h.Cuatro organismos internacionales y tres nacionales controlan las capturas de los palangreros españoles de superficie. Son la mayoría de la UE y entre ellos prevalecen los que tienen base en Galicia o son de capital gallego. Aún se conocen como espaderos, pese a que más de la mitad de sus capturas son de tintorera (tiburón azul, quenlla o caella). También cogen otro escualo, el marrajo dientuso (tiburón mako o de alerta corta), pero solo en el Índico y en el Pacífico. Al contrario que flotas de otros países, la europea debe cumplir las estrictas normas que regulan la pesca y el comercio de esas especies, y la que obliga a descargar los tiburones con las aletas adheridas. Así se impide una práctica cuya erradicación reclama el sector de Galicia: el finning, que consiste en quedarse solo la aleta y tirar al mar el resto del pez. Coincidiendo con el Día Mundial de los Océanos, la Comisión Europea ha desvelado este 8 de junio que las exportaciones de aletas desde los Veintisiete cayeron un 15 %, de 3.100 toneladas en el 2024 a 2.700 en el 2025.
Independientemente del lugar del planeta donde faenen o desembarquen, los palangreros europeos solo pueden cortar las aletas de los tiburones en tierra, donde también le sacan el máximo partido posible a la carne. Documentos oficiales señalan que entre los años 2017 y 2021, el 99 % de las aletas exportadas desde la UE procedían de España. Con datos de Eurostat, la Oficina Estadística de la UE, el Ejecutivo con sede en Bruselas ha detallado que las aletas generaron el año pasado 44,8 millones de euros, un 31 % menos que los 65,3 del 2024, «un año de récord» en el que se facturaron 65,3 millones.
Desde ese ejercicio, tras la incorporación de otras 60 especies de tiburones a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (Cites), se reforzaron los controles del comercio internacional, que la UE sí aplica. En el comunicado de la Comisión, se explica que en los Veintisiete se «intensificó la vigilancia». De hecho, en la base de Eurostat se han introducido nuevos códigos «para rastrear las especies de tiburones más comercializadas», como la tintorera y el marrajo dientuso. Desde Bruselas también apuntan que la bajada de las exportaciones de aletas «podría indicar un retorno a los patrones comerciales normales».
Como siempre, los mercados de tres países asiáticos, donde las aletas se emplean para sopas, han vuelto a ser el principal destino de las capturadas legalmente por la flota europea. Por segundo año consecutivo, Singapur encabezó en el 2025 el listado de importadores, con unos 18,6 millones de euros. De cerca le sigue China, con 18,3, y a distancia, Hong Kong (5,7 millones), Japón (1,1), mientras Vietnam y otros países juntos rondaron el medio millón.
De tintoreras y congeladas
Las aletas que salieron de la UE hacia el exterior procedían en su mayor parte de tintoreras o quenllas. Por valor, las congeladas representaron 40,3 de los 44,8 millones de euros facturados (90 %) y las ahumadas, secas, saladas o en salmuera, 4,2 (9 %). Las frescas o refrigeradas, elaboradas o conservadas no llegaron ni al 1 % de la facturación. Casi todas las congeladas (97 %) eran de tiburón azul, que rondó el 82 % en las ahumadas, secas, saladas o en salmuera.
El precio medio de las aletas exportadas desde la UE volvió a bajar. El año pasado se pagaron a una media de 16,6 euros el kilo, casi cinco menos que los 21 del 2024 y seis menos que los 22,8 del 2023. En el 2021 rondaron los 16 euros, como en el 2019, y en el 2020 y en el 2018 rozaron los 14.
La Comisión Europea añade que la UE también importó aletas. Durante el 2025, 20,2 toneladas valoradas en 0,3 millones, mucho menos que las 66,9 del 2023 que costaron 1,2 millones.