Pesca impondrá a las artes menores el uso de «pingers» para espantar delfines
PESCA Y MARISQUEO
Prepara la resolución para obligar a llevarlos en Sálvora, Ons y Cíes
21 may 2026 . Actualizado a las 04:45 h.El caladero del Cantábrico Noroeste se ha librado por tercer año consecutivo de que se establezca en sus límites una veda para proteger delfines como hay en aguas francesas para reducir los varamientos masivos que se producen en el golfo de Vizcaya. Pero eso no significa que la flota española vaya a salir indemne. Y mucho menos la gallega. Ni la más pequeña, la de bajura.
El Ministerio de Agricultura y Pesca ha sacado a consulta sendas resoluciones con las que pretende proteger delfines, marsopas y otros cetáceos de la actividad pesquera y en las que se establece la «obligación del uso de dispositivos acústicos de disuasión» —los conocidos pingers— para embarcaciones del censo de artes menores que faenen con artes de enmalle o volanta y operen en las inmediaciones del Parque Nacional das Illas Atlánticas. Deberán llevarlos si operan alrededor de Sálvora o al oeste de la isla de Ons o de las Cíes.
Pero, además, fuera del perímetro delimitado en la resolución, tendrán que llevar los dispositivos ahuyentadores si usan volanta o enmalle en fondos superiores a 80 metros dentro del área crítica de la marsopa común. Esa zona roja, según «la mejor información científica disponible», ocupa una superficie total de 789.953 hectáreas, que comprende desde la línea de costa hasta la isóbata de 200 metros de profundidad.
«Iso significa que estarán afectados todos os que traballan con miños, betas, trasmallos ou volanta, incluso dentro da ría de Arousa, porque 40 brazas (u 80 metros) hainas por todos os lados», apunta José Antonio Pérez, patrón mayor de Ribeira y presidente de la Federación Galega de Confrarías. «E en Ons e Cíes pasa o mesmo».
En las propias resoluciones —tanto la que atañe al enmalle como la que afecta a volanta— recogen que estas medidas serán de aplicación tanto a los buques que faenan exclusivamente en aguas exteriores como a los que trabajan en aguas interiores, ya sean estos de pabellón español o de otros Estados miembros autorizados a ejercer la pesca en dichas aguas.
Preparando alegaciones
«É unha chafullada» , protesta Pérez, que aclaró que estaban analizando las resoluciones para presentar alegaciones. «Ou nos queren dar a puntilla ou non se entende esta medida». Sobre todo porque «viñeron biólogos e inspectores con nós nos barcos e viron que xamais collemos un delfín», comenta indignado el presidente de las cofradías gallegas, más, si cabe, por que el texto normativo da por «consultados el sector afectado y las comunidades autónomas»... «Cando me consultaron a min? Porque lles diría bastante cousas».
Aunque las disposiciones entrarán en vigor en cuanto se publique, da un plazo de seis meses a partir de entonces para imponer el uso de los pingers que, por cierto, podrán no ajustarse a las especificaciones técnicas y condiciones dictadas por la Comisión Europea siempre que así lo autorice la Administración y sean, como mínimo, igual de eficaces para reducir las capturas accidentales. Esa es otra, «había algúns que en vez de espantar atraía aos cetáceos», apunta José Antonio Pérez.