La cofradía de Arcade llama a proteger la anguila sin acabar con los pescadores
PESCA Y MARISQUEO
Apela a Transición Ecológica para actuar valorando «a realidade concreta de cada territorio»
09 feb 2026 . Actualizado a las 04:50 h.Catalogada desde el 2007 como especie en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y con la venta restringida desde que en el 2009 se incluyó en el apéndice II de la Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre), el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) propuso el año pasado vedar la anguila europea y su larva, la angula, pero la UE no atendió esa recomendación. Ahora, en base a un primer informe del 2020, actualizado y ratificado en el 2024, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico retoma la propuesta de declarar a las anguilas y a sus crías en peligro de extinción, lo que conllevaría prohibir pescarla y venderla. Ya lo intentó en noviembre del 2024, cuando no obtuvo la «mayoría necesaria para su aprobación» en el organismo nacional que decide, el Comité de Flora y Fauna Silvestres, integrado por el ministerio y las comunidades autónomas. Después de reunirse el pasado 29 de enero la ministra Sara Aagesen con directivos en España de la Comunidad Europea de Cocineros (Euro-Toques), «los promotores de la iniciativa» de prohibir las angulas, Transición Ecológica volverá a intentarlo el próximo día 17. A las llamadas a proteger la Anguilla anguilla sin acabar con los pescadores de la Asociación Profesional de la Pesca y Comercialización de la Angula (Aproang), de la Asociación Ibérica de Pescadores de Angula y de la Consellería do Mar, entre otros, se suma la Cofradía de Pescadores de Arcade, que en esa lonja del municipio de Soutomaior comercializa más de la mitad de las anguilas adultas en Galicia.
El ICES insistió a final del año pasado en que «sigue siendo crítica, muy por debajo de los posibles puntos de referencia del límite biológico» la situación de este pez que nace en el mar, crece en ríos y vuelve al lugar de partida para desovar y morir. A principios del 2025, cuando la Comisión Europea propuso declararla en peligro de extinción, la Consellería do Mar y el Parlamento de Galicia lo rechazaron alegando que en la comunidad autónoma los seis meses anuales de veda y los planes de gestión «garanten a súa captura por un centenar de embarcacións dun xeito responsable e sostible».
Y en eso incide la cofradía de Arcade, desde donde recuerdan que la pesca de anguila «está sometida a unha regulación estrita, a través de plans específicos de xestión que establecen cotas máximas, tallas mínimas, limitación do número de embarcacións e períodos de veda». Medidas que, recalca, «aplicadas con rigor e coa colaboración activa do sector, demostraron a súa eficacia, permitindo unha mellora progresiva nas zonas onde se desenvolve a actividade».
«Consecuencias moi graves»
Como ejemplo «da necesidade de ter en conta a realidade concreta de cada territorio e de evitar a aplicación de medidas xeneralizadas que non responden á situación real da especie en todas as zonas», los pescadores de Arcade consideran «relevante» transmitir a la opinión pública y a Transición Ecológica que en su zona, la ensenada de San Simón y el río Verdugo, «nunca se realizou a captura de angula». Defendiendo «unha xestión equilibrada baseada en criterios científicos e no coñecemento do propio sector», solicitan a Transición Ecológica que reconsidere su idea de declarar a la anguila en peligro de extinción y que articule soluciones que permitan compatilizar la protección de esta especie «coa viabiidade social e económica desta pesquería tradicional».
Se juegan mucho, hasta el punto de que la cofradía de Arcade advierte de que prohibir la pesca y la venta de anguila «tería consecuencias moi graves para a economía local e para as familias que dependen directamente desta actividade».Recalcan que si el próximo día 17 sale adelante la propuesta de Transición Ecológica en el Comité de Flora y Fauna Silvestres, «suporía, na práctica, o peche da propia confraría, poñendo en risco numerosos empregos directos e indirectos, e comprometendo a continuidade dun sector tradicional que constitúe un piar social e económico fundalmental no noso ámbito territorial».