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El cerco gallego rechaza el paro biológico porque entorpece la costera de la xarda

Somos Mar REDACCIÓN / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

Ana García

Carga contra la escasa cuantía de las indemnizaciones

17 ene 2023 . Actualizado a las 04:45 h.

El cerco gallego quiere un paro biológico. Fue lo primero que se le vino a la boca a esta flota cuando supo que este año no iba a poder pescar jurel en el Cantábrico Noroeste. En realidad, no puede cogerlo desde Fisterra hasta Noruega. Al menos no de forma dirigida, como venía haciendo entre ese cabo y el Bidasoa. Pero la parada que hasta ahora ha estado planteado la Secretaría General de Pesca no le sirve a la flota gallega afectada, la más numerosa de los alrededor de 85 barcos que, según el Ministerio de Agricultura, viven del jurel, al suponer esta especie más del 20 % de sus capturas.

Aunque todavía se está perfilando el paro y sus condiciones, los cerqueros gallegos ven pocas trazas de que la medida tenga éxito si no se elevan las cantidades correspondientes a la indemnización por paralización temporal o no se exime a los armadores del pago de la Seguridad Social, explican desde la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga), a la que están adscritas 65 de esas embarcaciones afectadas por ser altamente dependientes del jurel.

A pesar de que la Administración ha aceptado finalmente que el paro biológico sea voluntario y no imperativo, pretende imponer que dos de los tres meses de ese amarre que atiende a cuestiones biológicas sean los de febrero y marzo, para dejar el tercero a criterio del armador del pesquero. Ocurre que marzo puede interferir en la costera de la xarda, una campaña a la que, por su importancia económica, no están dispuestos a renunciar, y menos con la escasa cuantía de las indemnizaciones. «Un técnico fixo descontinuo pode ter un salario ao mes de 1.200 euros; un mariñeiro, con este paro, cobraría 50 euros por día laborable: 1.000 euros», apunta Manuel Suárez, portavoz de Acerga. Y en cuanto a los armadores, pone otro ejemplo: «Hai barcos de 35 GT (toneladas de arqueo) con 9 homes que ten que pagar 4.000 euros de cotas sociais e a indemnización por amarrar que lle corresponde son 3.700 euros». Si, por encima, la parada les priva de faenar en la costera de la anchoa «non lle sae a conta», comenta Suárez recordando que son más de 600 trabajadores, «é dicir, familias», las afectadas.

Escasas cuantías

Suárez da fe del malestar que existe por cómo se está planteando la medida. Ni que decir tiene que la asociación ha presentado alegaciones reclamando la exención de la Seguridad Social para los armadores y que la indemnización de los trabajadores se extienda de lunes a domingo, y no de lunes a viernes como se está planteando en el actual borrador.

Asimismo, desde Acerga conminan a la Administración a que, si realmente quiere un paro biológico que realmente sea operativo para la flota, fije los meses de amarre más hacia final de año y, aunque uno de ellos sea febrero, que no aboque a la flota a amarrar en marzo, que es lo mismo que obligarla a renunciar a esa parada temporal.

Como parece que lo del descanso biológico no va a ser provechoso para la flota, el cerco apremia a la Administración a cambiar la gestión de la sardina y, ahora que se ha constatado la recuperación del stock y que se ha ampliado el cupo, revisar los meses en que se puede pescar para compensar la falta de jurel.

¿Faltará jurel en el mercado?

e. abuín

La flota cerquera gallega, junto con la que se dedica a la anguila, es la que peor ha salido parada del último Consejo de Ministros de Pesca, celebrado entre el domingo y el martes de esta semana. La cumbre de diciembre ha asestado un tajo más que importante a la que es, y siempre ha sido, una especie básica para este segmento de flota, que tiene al jurel, la sardina y el bocarte como trío de ases. La xarda les apaña un par de meses. Y la lubina, que las veces que aparece da una alegría a estos barcos, y la boga, que de un tiempo a esta parte se ha revalorizado, son comodines. Especies complementarias que ayudan a pasar el año.

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