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España y su flota «cumplen» para evitar la pesca accidental de delfines

s. s. REDACCIÓN / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

Delfines en la Ría de Arousa, en una imagen de archivo
Delfines en la Ría de Arousa, en una imagen de archivo MARTINA MISER

Pesca se defiende del último apercibimiento de la Comisión Europea

07 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Tres ministerios intentan reducir las capturas accidentales de cetáceos y aves en el Cantábrico. Los pesqueros emplean los ahuyentadores acústicos conocidos como «pingers» para evitar que los delfines caigan en sus aparejos. Aun así, la Comisión Europea ha vuelto a apercibir a España y a Francia porque, en su opinión, no hace lo suficiente. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se defiende asegurando que las medidas adoptadas «demuestran el cumplimiento de las obligaciones».

Tres años atrás, la Comisión apremió a España y Francia a actuar basándose en un informe científico según el cual los «1.072 varamientos del 2019 [en las costas francesas] llevan a una estimación de 11.300 delfines comunes capturados accidentalmente entre enero y abril» en el Cantábrico y el golfo de Vizcaya. Para protegerlos, incluso llegó a proponer vedar la pesca a determinados artes, pero tanto España como Francia lo rechazaron.

Ante el nuevo emplazamiento, desde la Secretaría General de Pesca anuncian que le remitirán «la actualización de las mejoras introducidas en el procedimiento de control de los ahuyentadores acústicos, así como de la información recogida en el proyecto de mejora del conocimiento» del impacto de la flota nacional en los delfines. 

«Bajo nivel de interacción»

Las últimas investigaciones científicas acreditan «el bajo nivel de interacción de la actividad pesquera que despliegan los buques españoles con las poblaciones de cetáceos en la zona del Cantábrico». Coinciden con los pescadores, que siempre han sostenido que sus aparejos no causan la mortalidad de esas especies.

La Comisión decidirá el próximo mes. Si no le satisfacen las explicaciones españolas, su última advertencia podría acabar con una denuncia en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Desde Pesca subrayan que España «ha dado respuesta a todos los requirimientos recibidos hasta el momento». Por una parte, con el «control de las pesquerías mediante el seguimiento del cumplimiento de la instalación y uso» por parte de la flota de los «pingers». Y por otra, está en marcha un «ambicioso proyecto científico», en el que participan el Instituto Español de Oceanografía y el centro tecnológico Azti, contando también con la cooperación de las universidades de Las Palmas y León.

Trabajan sobre el terreno para tratar de disipar las «incertidumbres» que reconoce la ciencia sobre cuántos de esos mamíferos marinos mueren atrapados por redes, por los «efectos independientes y acumulativos de múltiples factores estresantes», por la contaminación o por causas naturales.