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Mar calcula que Galicia perderá 280 millones si la UE restringe la pesca artesanal de fondo

Somos Mar REDACCIÓN / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

Un pesquero artesanal gallego recogiendo los trasmallos (foto de archivo)
Un pesquero artesanal gallego recogiendo los trasmallos (foto de archivo) VITOR MEJUTO

La consellería dice que perjudicaría especialmente a barcos que faenan en la costa con trasmallos, miños, betas o bou

30 abr 2022 . Actualizado a las 15:12 h.

Pesqueros artesanales que faenan en la costa gallega con miños, trasmallos, betas, bou de vara, bou de man o rastros de vieira, entre otros, podrían verse afectados por la norma que ultima la Comisión Europea para vetar la pesca con artes de fondo en áreas concretas de aguas de España, Portugal, Francia e Irlanda. Aún por determinar cuáles serán las zonas consideradas ecosistemas vulnerables a preservar, la Consellería do Mar ha echado cuentas del potencial impacto para la flota artesanal gallega, aunque también le afectaría a la de litoral y, en caladeros comunitarios, a la de Gran Sol. Según sus cálculos, Galicia se jugaría unos 280 millones de euros.

Mucho dinero, tanto que la conselleira Rosa Quintana ha enviado a Bruselas a la secretaria general técnica de su departamento, Silvia Cortiñas, y a su jefe de gabinete, Antonio Basanta, para trasladarles a representantes de las representantes de la Comisión en Medio Ambiente y Asuntos Marítimos y Pesca la preocupación por el impacto económico y social de la protección de áreas donde haya corales, esponjas, campos de plumas de mar o fauna que emerja de la arena y el fango.

El informe elaborado por Mar «constata» que limitar la pesca artesanal de fondo supondría una «ameaza» para unos 900 barcos en los que trabajan unos 2.100 pescadores. Son un tercio del empleo directo y la quinta parte de la flota de bajura de gallega.

A la cifra de 280 millones llega la consellería contando los alrededor de 120 millones de la primera venta en lonja de más de 21.500 toneladas de productos del mar. Los más perjudicados, añade el comunicado de Mar, serían los pesqueros que faenan con trasmallos (40 millones), miños (34 millones) y betas (20 millones).

21.000 euros por tripulante

Privar a la bajura gallega de la posibilidad de capturar especies con artes en contacto con el fondo marino supondría «unha incidencia potencial nos salarios das tripulacións de 44 millones de euros». Para cada uno de los pescadores significaría «un recorte medio de salario de preto de 21.000 euros».

Las pérdidas para la economía gallega se completarían con los impactos indirectos, unos 55 millones por la compra de combustible, hielo, víveres, mantenimientos y reparaciones de los barcos o gestiones administrativas, asegura la consellería.

El informe entregado a representantes de la Comisión lo enmarca el departamento que dirige Quintana en sus gestiones «para contrarrestar os plans da Comisión Europea e doutras institucións comunitarias para impoñer limitación á pesca con artes de fondo». Desde Bruselas la Estrategia de Biodiversidad 2030 se plantea como pilar de la lucha contra el cambio climático, pero desde Mar intentan hacerles ver «o impacto socioeconómico».

Por eso han solicitado a la Comisión los informes biológicos, económicos y sociales que justificarían «aumentar as áreas con limitacións á pesca con determinadas artes». Más cuando, recalcan, si no protege también a los pescadores podría «derivar na perda de buques e empregos».

El Reino Unido anticipa un veto que la Comisión aplicará pronto

Antes de que el Reino Unido abandonase la Unión Europea (UE) comenzó a gestarse la prohibición de pescar con arrastre de fondo, palangre de fondo y aparejos de enmalle en contacto con el suelo marino. La Comisión ultima un veto a esas artes que el Ejecutivo británico ya ha aprobado en las aguas de su competencia. A partir del 13 de junio prohibirá faenar con esos aparejos en cuatro zonas marinas donde hay constancia de la existencia de corales, esponjas, campos de plumas y fauna.

Son el Dogger Bank, el Race Bank, el South Dorset y los Canyons. Esta última, situada en extremo suroeste de la plataforma continental del Reino Unido, es una de las áreas donde actualmente faenan pesqueros españoles de Gran Sol. En poco más de un mes, ya no podrán largar ahí «artes de pesca de arrastre de fondo o redes o líneas ancladas», explica el Gobierno de Londres en una nota pública.

Es el anticipo de lo que le espera a las flotas de Portugal, España, Francia e Irlanda en zonas aún por concretar en una franja que discurre desde el golfo de Cádiz hasta, aproximadamente, la altura de Glasgow (Escocia). España intenta atenuar los impactos sobre los buques nacionales.