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La flota alerta de una «guerra abierta y desleal» por el pescado en los océanos

S. Serantes REDACCIÓN / LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

Los pescados son los alimentos cuya producción genera menos huella de carbono, como estos bocartes que descargan en Burela (foto de archivo)
Los pescados son los alimentos cuya producción genera menos huella de carbono, como estos bocartes que descargan en Burela (foto de archivo) XAIME RAMALLAL

Cepesca advierte que subirle el gasoil abocaría a España y a la UE a depender de terceros para abastecerse de productos del mar

03 nov 2021 . Actualizado a las 04:45 h.

 Oenegés como Environmental Justice Foundation (EJF) acusan a barcos chinos de esclavismo y de desactivar el sistema automático de identificación (AIS) para no ser geolocalizados. La Organización Mundial del Comercio (OMC) se propone prohibir subvenciones que contribuyan a la sobrepesca o a la pesca ilegal. China impulsa a la flota que faena fuera de sus aguas con subsidios opacos, el 85 % de ellos perjudiciales para la sostenibilidad pesquera, estima la oenegé Oceana. A la zona asiática apunta Juan Manuel Liria, presidente de la Confederación Española de Pesca (Cepesca), cuando denuncia la «guerra abierta y desleal para acaparar los recursos marinos con sus flotas, en muchos casos ilegales».

Según Oceana, China, la mayor potencia pesquera del mundo, excluyó estimaciones de sus ayudas al combustible en su informe a la OMC. Al contrario que la Unión Europea (UE), sobre cuya flota se ciernen la retirada de las exenciones fiscales al gasoil que la OMC quiere aprobar a final de mes y un nuevo tributo que la UE prevé aplicar en el 2023. Este es parte del programa Fit for 55, diseñado con idea de reducir un 55 % las emisiones de gases de efecto invernadero en el 2030. Daniel Voces, director general de Europêche, estima que el nuevo impuesto gravaría el carburante en 14 euros por cada 100 litros, y el presidente de Cepesca en 3.

Subirle el combustible a la pesca española y comunitaria provocaría «una grave desestructuración del frágil equilibrio» y de su viabilidad, añade Cepesca en un comunicado. Tanto en la flota de altura como en la de bajura, subraya Liria, porque el carburante representa como media el 40 % de sus costes de explotación, «ya de por sí con unos márgenes realmente ajustados».

«Batalla silenciosa y estratégica»

Impactaría en la economía y en el empleo, rompiendo la igualdad en las reglas de juego y abocando a flota comunitaria a trasladarse a puertos de terceros países donde ofrezcan el gasoil más barato. Así se perderían «miles de empleos» por el trasvase de la gran parte de los activos de la cadena de valor al exterior Para Liria, encarecer el combustible acabarían poniendo en riesgo la soberanía alimentaria comunitaria y española «a medio plazo», con lo cual dependerían de países terceros para abastecerse de productos del mar.

La pesca española llama a la UE a «estar muy atenta a la batalla silenciosa y estratégica que se está librando» en el mundo por el control de los recursos pesqueros. Desde los noventa, la flota comunitaria se ha reducido casi a la mitad, pero en otros países crece «exponencialmente».

Sucede cuando el planeta se enfrenta al reto de elevar un 56 % la producción de alimentos, para proveer a los 2.500 o 3.000 millones de personas que en el 2050 se sumarían a los 8.000 millones de habitantes actuales.

«Solo podrá conseguirse» con proteínas de los productos pesqueros, por su bajo impacto ambiental frente a otras industrias agroalimentarias», señalan desde Cepesca citando al Instituto de los Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés).

Apuesta por biocombustibles

De la descarbonización para preservar el planeta y su biodiversidad hablaron los líderes del G20 el fin de semana en Roma (Italia), un prólogo del análisis más pormenorizado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebra en Glasgow (Escocia).

Coprotagonista de esas cumbres, la lucha contra el calentamiento global mediante la descarbonización. Impacta en la pesca porque es uno de los argumentos para la retirada de exenciones fiscales a los carburantes que propugna la OMC y para el nuevo impuesto de la UE.

Si bien la flota europea redujo un 18 % sus emisiones en la última década, Cepesca cree que «es un segmento de muy difícil descarbonización». Como el desarrollo de combustibles alternativos «está muy atrasado» en producción, distribución, y tecnología para almacenarlo, apuesta por combustibles más neutros, integrándose en la Plataforma para la Promoción de Ecocombustibles, formada por «más de 322.000 empresas».