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Nicasio Arrizado, en el sitio adecuado en el momento justo

josé pino

PESCA Y MARISQUEO

ARCHIVO COFRADÍA DE PESCADORES DE CELEIRO

El veterano patrón de Celeiro protagonizó salvamentos y rescates con cada uno de sus barcos

19 jun 2021 . Actualizado a las 14:29 h.

Nicasio Arrizado (Celeiro, 1933) es a día de hoy uno de los patrones mas veteranos de Celeiro si no el que mas, patrimonio humano de la pesca en A Mariña y uno de los pocos que contabiliza en su haber varios salvamentos importantes hasta el extremo de ser condecorado con la Medalla de Plata de Salvamento Marítimo. En cada uno de los barcos que mandó, Nicasio protagonizó alguna de las gestas más significativas de la historia de los salvamentos de nuestra costa.

María y Bernarda (BI-2-2149 EA3334) auxilio en la galerna de 1961

Con folio BI-2-2149 EA334, bonitera del Cantábrico estrenada en la primavera de 1956 construida por los hijos de Domingo Mendieta en Lequeitio para el armador de Bermeo, Anastasio Astoreca Fradua, equipado con un Duvant-Unanue de 150 HP desplazaba 36.08 TRB en unas medidas de 18.10 metros de eslora por 5.19 metros de manga.

En 1961 el barco es comprado para O Barqueiro para el armador Antonio Beaz Pereira pero realiza labores pesca desde el puerto de Celeiro donde es mandado por Nicasio Arrizado con José Antonio Novo en la máquina. Este mes de julio de 1961 la flota del Cantábrico en general y la de Celeiro en particular vivirá la dramática galerna que asoló el norte peninsular y que afectó a varias unidades que se encontraban en la costera del bonito con resultados catastróficos. El Todos los Santos de Manuel Buján y Antonio García que había sido adquirido en noviembre pasado en Bermeo, naufragó en medio del temporal acudiendo en su auxilio el María y Bernarda que recuperó el único cuerpo que dejó la tragedia, el de José Míguez, y nueve supervivientes con una gran pericia y habilidad por parte de Nicasio, el Colindres mandado por Manuel Pino «Maño» recuperaría otros dos y con el barco desaparecerían cuatro mas. El María y Bernarda es vendida en febrero de 1971 para Alfonso Bellón Pérez, armador de Cariño, y se hunde el 30 de noviembre de 1972 a la altura del Cabo Busto.

Río de Oro (BI-2-1964 EA6886) al rescate del Río Jiloca

Construido en mayo de 1950 por Felipe Murelaga en Lekeitio para Ricardo y Emilio García Benguria y tres más, armadores de Bermeo. Medía 18.55 metros de eslora por 4.60 de manga, desplazaba 42.11 TRB y equipaba un Carmelo Unanue de 125 HP. El 20 de noviembre de 1960 es comprado para Celeiro por Vicente Gómez Martínez, la casa de la Sisa. El 30 de noviembre de 1962 pasa a la propiedad de Nicasio Arrizado y su cuñado Balbino López.

La madrugada del 9 de marzo de 1963 el Rio Jiloca de 2.600 toneladas cargando mineral de hierro para Avilés en el muelle de la mina, en aquel entonces de Ensidesa, rompe las amarras debido al fuerte viento y se va contra una de las cepas, la intervención al amanecer del Rio de Oro de Nicasio y el Agustín Álvarez con Vicente y Andrés Díaz al mando de ambas tripulaciones, logran estabilizar el mercante abriendo una vía de agua en proa y consiguiendo vararlo en poca agua.

El Rio de Oro se vende para Esteban y Manuel Fernández de Celeiro en abril de 1964 y en 1969 es convertido en batea mejillonera en la ría de Viveiro.

ARCHIVO COFRADÍA DE PESCADORES DE CELEIRO

Apóstol Santiago (FE-2-2696 EB 2229) al salvamento del Mandy

Botado el 11 de diciembre de 1964 en los astilleros de Nicolás Fra en San Ciprián para Nicasio Arrizado y Balbino López fue equipado en los talleres vivarienses de José Fernández, montaba un novedoso sistema de doble motor Badouin de 150 HP cada uno a 1.250 rpm., desplazaba 86.63 TRB en un casco de 22 metros de eslora por 6.30 metros de manga.

El 1 de diciembre de 1965 el mercante panameño Mandy de 2.000 toneladas cargado con mineral de hierro, sufrió una vía de agua a la altura de la Estaca de Bares, ante el peligro de hundimiento se quiso varar el barco en la playa de San Román pero quedó enclavado en las rocas del acantilado que preside la cruz en recuerdo de la pérdida del yate Drácula, ante la dificultad de abandonar el mercante se intentó recuperar la tripulación con guías desde tierra, al tiempo que los remolcadores de altura Finisterre y el RA-1 de la Armada se veían imposibilitados en su actuación por la proximidad a tierra.