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Comer pescado contiene el calentamiento global

Somos Mar REDACCIÓN/ LA VOZ

PESCA Y MARISQUEO

Imagen de archivo de una descarga de merluza en Celeiro
Imagen de archivo de una descarga de merluza en Celeiro XAIME RAMALLAL

Cepesca lo recuerda citando otro estudio según el cual en el mundo podrían capturarse un 14 % más de especies de fondo

08 jun 2021 . Actualizado a las 17:04 h.

Con motivo de la conmemoración del Día Mundial de los Océanos, este martes se suceden los pronunciamientos. Cepesca, la Confederación Española de Pesca, aprovecha para recordar «distintos estudios científicos, como el del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, en sus siglas en inglés)», según los cuales comer productos del mar contribuye a contener el cambio climático. La gran patronal española de la pesca recalca que «solo mediante el incremento de la ingesta de proteínas provenientes de productos pesqueros será posible mantener el nivel objetivo de calentamiento global del planeta por debajo de los 2°C».

Se remite a un análisis de la Universidad de Washington sobre el impacto ambiental de la producción de alimentos, en el cual se demostró que la huella de carbono de los productos del mar es «inferior a la de otras proteínas animales». En concreto, Cepesca señala que «40 gramos de pescado blanco y pelágicos (especies que viven cerca de la superficie) generan un kilo de gases de efecto invernadero, frente a los veinte «de otros tipos de proteína animal». Cuando la política verde impera en parte del mundo, Cepesca contextualiza las conclusiones anteriores en un escenario en el que el planeta «se enfrenta al reto de alimentar a entre 2.500 y 3.000 millones de personas más en los próximos veinticinco años».

Aumentar del 61 % al 75 las capturas de demersales

De ahí que considere de «especial relevancia el margen de maniobra» que apunta otro estudio de la Universidad de Washington que firman once científicos de EE.UU. Sudáfrica, Japón, Namibia, Argentina y Chile. Tras analizar el estado de 349 recursos de peces de fondo o demersales, como el gallo, la merluza o el lenguado, constatan «el aumento y la buena salud» de esas especies, que juntas representan «el 90 % del total de su biomasa». Cepesca añade en un comunicado que la mejoría se debe a la «reglamentación y el creciente respeto por la conservación medioambiental» del sector pesquero. Y ese esfuerzo colectivo lleva a los autores del informe a apuntar que actualmente «podría incrementarse la pesca de estas especies desde el 61 % actual hasta un 75 %». Un 14 % más «sin alterar el buen estado de los stocks y asegurando, para garantizarlo, un número de ejemplares en el mar, sobre todo de juveniles y reproductores».

Esas conclusiones son el resultado del análisis científico de la información de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, así como de los datos de las series temporales de los 349 stocks. La gran patronal española de la pesca detalla que el estudio tiene en cuenta la abundancia de la biomasa, las capturas, la presión pesquera y la protección de las poblaciones de peces juveniles. Tras dividir el mapamundi por las zonas donde se capturan merluza, bacalao, gallo, lenguado, cabracho o mero, la evaluación de la Universidad de Washington «determina la salud generalizada de los stocks, destacando el noroeste y centro del Pacífico, y el noreste, surete y suroeste del Atlántico». Cepesca remata su comunicado precisando que el aumento de los recursos se nota, «sobre todo en los pescados de roca», como el cabracho o el mero, y en la familia a la que pertenecen el gallo y el lenguado.