La marea roja afecta a bancos marisqueros de Vigo, Pontevedra y Arousa
19 may 2026 . Actualizado a las 19:11 h.No se puede sacar mejillón de ninguna de las 3.437 bateas que, según el registro de acuicultura, hay —de norte a sur— en las rías gallegas. El Intecmar (Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia) decretó este lunes el cierre cautelar por altos niveles de toxina lipofílica (diarreica) de los dos últimos polígonos de bateas que quedaban abiertos: los de Sada y Lorbé (Sada I y Sada II), con lo que la prohibición de extracción del bivalvo es total.
Aunque es un fenómeno natural habitual en estas fechas —el episodio de primavera—, lo cierto es que el de este año es «más intenso» de lo acostumbrado, pero «no es nada extraordinario», señala José Molares, subdirector del Intecmar.
Tan aguda es esta marea roja, que ha afectado incluso a los bancos marisqueros, en especial a los situados en las zonas más externas de las rías. En Arousa, por ejemplo, solo quedan abiertas las concesiones de dos de las siete zonas marisqueras, las parte más interior —A Pobra, O Cabo de Cruz, Rianxo y Carril—, al igual que en la ría de Vigo (dos abiertas y cuatro cerradas). En Pontevedra tan solo se salva una de las siete zonas administrativas.
«Bola de cristal non temos», ironiza Molares, que, no obstante, aventura «que o peche total non vai durar moito». Augura no por corazonada, sino porque «as mostras recollidas onte [por el lunes] nas rías de Vigo e Pontevedra indican un descenso no número de células» tóxicas en el agua. Este martes se estaba muestreando la ría de Arousa y hoy le toca a Muros, tras lo que se podrá confirmar si la marea roja está en retirada. No obstante, que baje el nivel de fitoplancton tóxico no significa una apertura automática de los polígonos, pues los análisis practicados en muestras de moluscos todavía dan niveles elevados de lipofílicas en carne. Un desfase normal, que suele ser «de entre unha e tres semanas».
Y aún entra en juego una tercera variable, que son «as condicións oceanográficas e meteorolóxicas». Hasta ahora, los vientos del suroeste no han favorecido la renovación de agua en las rías. Más bien al contrario, han ayudado a la concentración de células tóxicas en las aguas interiores. «Si ben unha nortada, a renovación das aguas será potente e a metabolización da toxina por parte do bivalvo será rápida» y si se mantienen los vientos del suroeste tardará más.
Un episodio más
Con todo, Molares incide en que es un episodio de primavera más y que hubo otros, como el de ahora o parecidos a lo largo de estos años —«no 2015 sen ir máis lonxe», precisa—. Ocurre que «vimos dun 2024 excepcionalmente tranquilo», sin apenas cierres, y no es habitual que «afecte aos infaunais», almejas, berberechos y otros bivalvos.
Esta marea roja, además, está provocada por la Dinophysis acuminata, «a habitual de todos os anos» y no la D. acuta, que fue la que golpeó al sector a finales del año pasado y que es «máis complicada de xestionar porque ten unha variación rápida e nos volve tolos aos do Intecmar».
Por tanto, a los bateeiros no les queda otra que mirar los partes meteorológicos y esperar. Serán las bateas de Sada y Lorbé las primeras en reabrir; y las de Muros, —las primeras en cerrar— serán las últimas que se incorporen a la extracción.