La tregua atmosférica permite llenar las plazas de pescado, que baja de precio
ACUICULTURA
En febrero hubo pescaderías cerradas y otras se abastecían fuera de Galicia
25 feb 2026 . Actualizado a las 19:11 h.Variedad y cantidad. La tregua que el tiempo atmosférico ha dado a la flota gallega ha permitido que los expositores de las pescaderías luzcan de nuevo llenos, con más especies de proximidad acompañando a las de acuicultura, y con precios algo más bajos debido precisamente a esa mayor oferta. Caídas que se han notado en unas especies más que en otras. El rape es un ejemplo. El rapante, otro. Y hasta la lubina salvaje está para darse ese homenaje que no estuvo al alcance de cualquiera en diciembre pasado. En el mercado de Monte Alto se vendían a 19 euros las de más de un kilo y a 17 las que no llegaban a ese peso. Eso sí, que no se busque oferta en el pulpo. Ese sigue a su ritmo.
El mercado ayer martes en Pontevedra ya se parecía al habitual por estas fechas. Quizá algo desangelado en cuanto a marisco, pero bien provisto del resto. «Hay mogollón de pescado», indicaba Santiago Pesqueira, de Pescados y Mariscos Cachadas, al frente de un puesto lleno. Desde que a finales de la semana pasada el tiempo empezó a mejorar y los barcos pudieron salir al mar comenzó un descenso de las cotizaciones de casi todos los productos. Pesqueira sitúa la media de la rebaja por especie en unos cinco euros.
Pone ejemplos con productos que están entre los más solicitados por los clientes. El rapante, que hace una semana se vendía a 25 euros el grande, este martes salió a 19 euros el kilo; el mediano, que estaba a 18, se dispensa ahora a 14. El rape también ha experimentado un descenso, porque si hace tres semanas se pagaba a entre 16 y 20 euros el kilo, dependiendo del tamaño, ahora su horquilla se mueve de 12 a 15, y la merluza de volanta, de 14 a 12.
La lubina de Ribeira pasó de 40 a 36 euros; el lenguado de un kilo, de 48 a 42; el rodaballo, de 56 a 50, y el mero, de 50 a 40. Caras, por supuesto —porque no son que se diga pescados de diario—, pero menos que en días pasados.
Ahora bien, como el propio Pesqueira atestigua hay productos a los que no parece afectarles la lluvia o el sol. «La pota está cara, porque lleva mucho tiempo sin venir». A 7 euros se pagó este martes. Y el pulpo «no se mueve de precio», a 19 euros; el calamar, a 20.
«Traje hasta de Avilés»
Durante los temporales «lo pasamos mal, porque no se trabajó nada y estuvimos cogiendo de todos los lados. Yo traje pescado hasta de Avilés y no podías pedir a Portugal, porque estaban como nosotros».
Pescados Elisa, de Portonovo, tiene también un puesto en Pontevedra. Andrea Silva, una de las vendedoras, incide en la caída bastante generalizada de precios. «Era sabido que después de todos estos temporales el mar se iba a mover y a escupir mucho pescado».
Tatiana trabaja en la pescadería La Nécora Dorada, en la calle Rosalía de Castro, en Pontevedra. Confirma que los precios han bajado y que la oferta es mucho mayor con respecto a antes de la tregua de temporales. La peor época fue a principios de febrero; de hecho, no llegó ni a abrir durante una semana porque no tenía producto que vender. Este martes, lo contrario. Su negocio tenía pescado más que suficiente para atender los gustos de todos sus clientes.
«Máis ou menos igual» que la semana pasada cotiza la merluza fresca de Gran Sol en Burela y Celeiro, sus dos lonjas de referencia en Galicia, España y la UE. Al menos eso dicen comercializadores que operan en esos dos mercados, donde la capturada con los anzuelos del pincho (palangre demersal) osciló entre 7,76 y 9,34 euros el kilo para el conjunto de las capturas de cada barco y la pescada con redes de volanta fluctuó entre 4,9 y 5,5 euros. Estos precios de primera venta para piezas enteras, sin el 10 % de IVA ni tasas que rondan el 3 %, se incrementan para el consumidor final.