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Caminha refuerza los rescates en todo el tramo internacional del río Miño

Monica Torres
Mónica Torres CAMINHA

SOMOS MAR

Un vehículo acuático como el de la imagen se incorporará a la dotación destinada a la Foz.
Un vehículo acuático como el de la imagen se incorporará a la dotación destinada a la Foz. Autoridade Maritíma Portugal

La nueva base portuguesa podrá intervenir en aguas gallegas hasta Valença con personal especializado y medios propios

16 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La frontera pasa a un segundo plano cuando hay una emergencia en el Miño. La lámina de agua es internacional y los medios portugueses y españoles trabajan de forma coordinada cuando hay vidas en peligro. A esa capacidad conjunta se incorporará ahora un nuevo recurso desde la otra orilla: Portugal prepara en Caminha una Estación Salva-Vidas (ESV) con personal especializado en salvamento marítimo y fluvial, capaz de intervenir también en Galicia y de dar respuesta en el tramo compartido al menos hasta Valença.

La base se asentará en la propia desembocadura. El capitán del Puerto de Caminha y comandante local de la Policía Marítima, Fernando Vieira Pereira, confirma a La Voz que su ámbito comprenderá toda el área de jurisdicción de la Capitanía y, en el tramo internacional del río Miño (TIRM), llegará «al menos hasta Valença». En caso de necesidad, sus medios podrán ser movilizados incluso más río arriba.

No supondrá crear un sistema nuevo entre España y Portugal, sino reforzar una cooperación habitual en una lámina de agua compartida. Cuando una emergencia se produce en el lado español, la Comandancia Naval del Miño participa en ese engranaje de coordinación y, cuando es necesario, se solicita la colaboración portuguesa. Caminha responde entonces con los medios disponibles en función de las necesidades planteadas por la propia Comandancia u otra entidad española. «El mecanismo de coordinación se mantendrá», explica Pereira, que señala que la ESV reforzará el dispositivo de salvamento del TIRM «tanto si la emergencia se produce en España como en Portugal».

La diferencia estará fundamentalmente en la especialización. Actualmente es la Policía Marítima, presente prácticamente siempre en la desembocadura, la que ofrece la respuesta inmediata desde las mismas instalaciones donde se ubicará la estación. La ESV más próxima se encuentra en Viana do Castelo. Pereira explica que los tiempos actuales de respuesta son buenos y que probablemente no variarán demasiado, aunque sí habrá una ventaja concreta: la nueva embarcación permanecerá atracada y no fondeada como ahora, lo que permitirá ganar «unos pocos minutos». Pero el capitán del Puerto pone el acento en otro avance. «Lo que va a cambiar respecto al sistema que tenemos actualmente es que habrá un equipo más especializado en salvamento marítimo y fluvial», explica. «Ganaremos especialmente en la especialización del personal», añade. Ese equipo trabajará en apoyo de los medios de la Capitanía y de las entidades portuguesas y españolas que ya intervienen en los rescates del Miño.

La estación dispondrá de una embarcación semirrígida media de salvamento, actualmente en preparación, y una moto de salvamento marítimo (MSM), que ya se encuentra en Caminha. La dotación comenzará con dos tripulantes, posteriormente alcanzará cuatro y el objetivo a medio plazo es llegar a seis. La ESV permanecerá bajo el mando del capitán del Puerto de Caminha.

Su ubicación acerca además estos recursos especializados a una desembocadura condicionada por las corrientes, las mareas y unas condiciones de navegación que han dejado graves accidentes. El pasado diciembre, el naufragio del pesquero Vila de Caminha movilizó un amplio dispositivo de ambos países. Dos de sus cinco tripulantes fueron rescatados y los otros tres desaparecieron.

El proyecto ya está en obras. La casa abrigo se habilita en un antiguo hangar de las instalaciones de la Capitanía, en la Foz do Minho, con trabajos iniciados a principios de julio. La intervención en el pantalán comenzará, según la planificación facilitada por Pereira, en la segunda semana de septiembre. La previsión es que la infraestructura esté concluida entre finales de octubre y noviembre.

La entrada en funcionamiento dependerá también de la incorporación del personal. Los futuros tripulantes todavía están siendo contratados y después deberán completar un período de formación de seis meses. Aunque se cuenta con finales de año para la puesta en marcha, Pereira admite que este proceso puede provocar algún retraso. La inversión prevista ronda los 400.000 euros y se financia conjuntamente por la Direção-Geral da Autoridade Marítima y la Câmara de Caminha, que asumirá hasta el 50 % del coste.