Accidentes Marítimos llama a revisar la estabilidad de los barcos bateeiros
SOMOS MAR
Alerta a los dueños de 991 embarcaciones del riesgo de vuelcos tras el accidente del Hermanos Rey, que se cobró una vida en O Grove
04 ago 2026 . Actualizado a las 04:50 h.Cuando el barco Hermanos Rey se preparaba para navegar rumbo a Porto Meloxo (O Grove) desde la batea en la que había extraído mejillón, volcó. «Según los testigos, debido a una escora progresiva e irremediablemente agravada por el corrimiento de la carga sobre cubierta», constatan los técnicos de la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim). Los tres tripulantes cayeron al mar y, pese a la inmediata reacción de las embarcaciones que se encontraban en la zona, perdió la vida el veterano bateeiro José Rey, de 75 años. La hija del armador y patrona del barco y su yerno resistieron a flote hasta que los recogió otro buque, el Polaris. A raíz de un siniestro que ocurrió el 12 de diciembre del 2024, la Ciaim recomienda a los mejilloneros que, si no saben el peso máximo admisible en cubierta, hagan una prueba «en las condiciones más desfavorables de estabilidad de la embarcación» para conocerlo y el prevenir el riesgo de naufragio.
La llamada se explica porque, en opinión de los expertos de ese organismo oficial, «es razonable pensar que otras muchas embarcaciones de la flota puedan estar operando sin información detallada sobre su estabilidad y el peso máximo que soportan sobre cubierta». Recuerdan que el Hermanos Rey «es una embarcación de porte, características y edad típicas de la flota de auxiliares de batea». Con datos del pasado abril, la Ciaim concreta que en Galicia hay 991, 620 con base en puertos de la provincia de Pontevedra y 345 en la de A Coruña.
De ahí que aconseje a las asociaciones de productores de mejillón de Galicia que difundan entre sus socios el informe oficial del siniestro y, al mismo tiempo, que les recomienden verificar la estabilidad «cuando tienen los equipos de procesado y la carga máxima de mejillón sobre cubierta, y la grúa está ejerciendo el máximo momento de izado hacia una banda». Además, recalca que deben trabajar «siempre con los equipos adecuadamente trincados y la carga compartimentada mediante barreras físicas como cajonadas u otros medios similares, para impedir un corrimiento de carga y/o equipos en caso de escora súbita».
Inspecciones de las capitanías
Por lo sucedido con el Hermanos Rey, la Ciaim extiende sus recomendaciones sobre seguridad a la Dirección General de Marina Mercante, de la que dependen las capitanías marítimas que examinan las embarcaciones. A estas les dice que en cuando toque la inspección anual es el momento de «comprobar la existencia del acta de estabilidad o documentación similar que establezca el peso máximo admisible sobre cubierta». Si no existe, sugiere exigir a los bateeiros una prueba de estabilidad «en las condiciones operativas más desfavorables». A mayores, plantea modificar las actas de la revisión «para que quede claro cuál es el límite operativo de peso en cubierta, así como que se añada a la declaración de conformidad del armador en cuanto a los pesos con los que explota el barco».
El informe del accidente
Con casco de madera y 13,5 metros de eslora, 4,50 de manga y 1,60 de puntal, el Hermanos Rey fue reflotado al día siguiente del accidente y trasladado a un astillero de O Grove. Según el informe oficial, volcó cuando cargaba «entre 2.000 y 3.000 kilos de mejillones, repartidos en un palé, el cesto de la grúa y la tolva», además de maquinaria para procesar los bivalvos, «con un peso cercano a 2.000 kilos y hasta 1.000 litros de combustible».
La Ciaim explica que, alrededor de las nueve de la mañana, con el armador gobernando el barco y los otros dos tripulantes en cubierta, emprendieron el regreso a puerto con «alrededor de 1.000 kilos de mejillones entre la cesta de la grúa y en la tolva» que preveían meter en sacos durante los 30 minutos de navegación hasta Porto Meloxo.
No pudieron porque instantes después de dejar la batea, «al virar a estribor. la embarcación escoró ostensiblemente hacia la banda de babor». Con la cesta de la grúa cargada con mejillones y suspendida en el aire, «giró a la banda de la escora, aumentando esta». Al inclinarse la embarcación, el palé con los mejillones ya metidos en sacos se deslizó por la cubierta hacia el mismo lado. Fue entonces cuando «la estabilidad de la embarcación resultó insuficiente para mantenerla adrizada y volcó, para hundirse posteriormente dentro del polígono de bateas».