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Julio negro en las lonjas: Arousa ha perdido en diez años el 66 % de su cosecha de bivalvos

La Voz VILAGARCÍA / LA VOZ

SOMOS MAR

En la Festa da Ameixa de Carril se suelen consumir 9.000 raciones de este bivalvo.
En la Festa da Ameixa de Carril se suelen consumir 9.000 raciones de este bivalvo. Adrián Baúlde

Desde el inicio de este mes, ha habido jornadas en las que de los puertos de la zona sur apenas ha salido producto para servir 50.000 raciones

26 jul 2026 . Actualizado a las 04:46 h.

La ría de Arousa ha sido tradicionalmente la vanguardia del sector marisquero de Galicia, el motor fiable sobre el que se ha construido todo un universo gastronómico. Pero parece que esa realidad está cambiando: el marisco gallego se bate en retirada del mar, de las subastas y de unos mercados que olvidan rápidamente. Los datos de ventas en las lonjas de la zona sur de la ría son, desde hace meses, descorazonadores. Pero ahora que empieza la temporada alta del verano, una etapa que solía ser extraordinariamente feliz en ventas y precios, el batacazo que las lluvias del invierno han generado se dejan sentir con mayor intensidad. Con buena parte del sector parado o a ralentí, las cantidades de marisco que salen a la venta están en mínimos históricos. Observemos lo que ha pasado en las primeras tres semanas del mes de julio según el relato que de estos acontecimientos brindan los datos de Pesca de Galicia, la plataforma de la Consellería do Mar. Según dichos datos, al mismo tiempo que los pueblos y las playas se llenan de visitantes, las lonjas del sur de Arousa han servido al mercado un total de 47.388 kilos de almeja y berberecho. Son poco más de 188.000 raciones de producto. Eso si tomamos como referencia 250 gramos por persona; con los cálculos que utiliza Carril para su Festa da Ameixa, la cifra sería aún menor —cuentan tres raciones por kilo—.

La cifra representa apenas un 34 % del producto que se subastó en el mismo período del mes de julio diez años atrás, cuando se pusieron en venta en las primeras semanas del mes 136.264 kilos de bivalvos, suficientes para cocinar 545.056 raciones. Hace cinco años, la cifra en kilos era de 11.640; su traslación al lenguaje de la hostelería y del consumidor era 446.560 raciones.

El dato del número de raciones no es una cuestión baladí, porque ilustra el impacto que la crisis productiva está teniendo en un mercado en el que el consumo de productos del mar, por otro lado, no atraviesa tampoco uno de sus mejores momentos. Quienes históricamente se han encargado de servir a los mercados el marisco gallego observan con absoluta desesperación la situación que se está generando. Por un lado, el consumo que cae. Por el otro, el marisco que no llega y que deja las puertas del mercado abiertas para productos llegados de otras latitudes, que se están asentando con gran facilidad en los espacios que hasta ahora ocupaban los bivalvos que se capturaban en las rías gallegas.

Con ese análisis en las manos, vaticinan que los malos tiempos para el marisqueo gallego no están cerca de terminarse. Y es que, si se normaliza de nuevo la producción y reabren todas las lonjas con cantidades «normales», auguran que se registrará un desplome de los precios. Aunque, para que ese augurio se cumpla, primero debe lograrse que las playas vuelvan a producir y que el sector marisquero pueda volver a trabajar, también con esa «normalidad» perdida.

De momento, es cierto, los precios del marisco que va llegando a tierra, al menos en las lonjas de la orilla sur que mantienen algo de actividad marisquera, son buenos. Según los datos que ofrece la plataforma Pesca de Galicia, el valor medio del kilo de bivalvo subastado en las lonjas del sur de Arousa en los primeros compases de julio fue de 18,68 euros. Hace diez años era de 12,16. Hace cinco, de 12,8 euros. En este caso, el aumento de precios no es más que una señal de que la oferta está hundida.

Hay quien vaticina que la recuperación del sector será lenta: el producto de productos del mar se retrae y han entrado en escena nuevos competidores