El sector pesquero pide a la UE que vigile más la entrada de calamar asiático
SOMOS MAR
Sugieren que se controlen todos los barcos que faenan en áreas de riesgo
15 jul 2026 . Actualizado a las 04:45 h.La Unión Europea, en general, y España, en particular, son los principales mercados para el calamar y cefalópodos similares, ya sean estos pota, potón o sepia. Y esa avidez ha hecho que el esfuerzo pesquero a nivel mundial y los desembarques de estos productos hayan aumentado significativamente, sobre todo en un punto del globo en el que no hay una organización regional pesquera (ORP) que regule la actividad y la gobernanza es fragmentada. Es más, algunas investigaciones apuntan a que en esas pesquerías pueden darse casos de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (IUU, por sus siglas en inglés), abusos laborales, trabajo forzoso, condiciones inseguras y actividad en zonas no autorizadas a la pesca, recuerdan los consejos consultivos de Mercados (MAC) y el de la Flota Pesquera de Larga Distancia (LDAC).
Barcos de altura y empresas de transformación europeas han elaborado, en el marco de esos órganos consultivos, una serie de recomendaciones a los Estados miembros y a la UE para evitar que mercancía obtenida en esas condiciones precarias llegue al mercado comunitario. Recuerdan, además, que son flotas asiáticas, de Japón, Corea del Sur, Taiwán y, sobre todo, de China las que más han contribuido a aumentar la presión pesquera mundial sobre estos stocks. Y aunque señalan en un comunicado que España es la principal puerta de entrada y que las autoridades de este país son reconocidas por su estricta aplicación de los requisitos de certificación de capturas, «pueden seguir entrañando riesgos potenciales».
Los miembros del MAC y del LDAC, por tanto, reclaman un mayor control de las importaciones de calamar, pota y potón procedentes de China y de flotas de alto riesgo que pescan poblaciones mal gestionadas o no reguladas. Sugieren que se haga mediante verificaciones de los envíos, auditorías e investigaciones de casos sospechosos de pesca IUU y de trabajo forzoso.
Asimismo, recomiendan que se inspeccione por defecto a los buques que faenan en zonas no reguladas, sean tanto europeos como extracomunitarios; reforzar la responsabilidad del Estado de bandera del barco mediante una mejor supervisión de los barcos que pescan estos cefalópodos en alta mar o en sus zonas exclusivas —incluyendo el cumplimiento de los derechos laborales y humanos—, y establecer medidas de gestión más estrictas para la pesca de calamar, pota y potón en todas las organizaciones regionales de pesca. Por supuesto, sugieren avanzar en la creación de una de estas organizaciones regional de ordenación pesquera en el Atlántico suroeste, frente a Brasil, Uruguay y Argentina, para contribuir a la sostenibilidad de las pesquerías de calamar, «haciendo frente a la pesca incontrolada en zonas fuera de la jurisdicción nacional».
Yobana Bermúdez, presidenta del MAC, subrayó que como mayor importador mundial de calamar y sepia, la Unión Europea «desempeña un papel fundamental a la hora de abordar la pesca IUU y los riesgos para los derechos humanos en las cadenas de valor globales». A pesar de que la UE impone altos estándares de legalidad, trazabilidad y documentación, «sigue habiendo una aplicación desigual y una falta de cumplimiento efectivo en el mercado único para determinadas especies de calamar», añade. Por tanto, considera imprescindible prohibir las importaciones de productos asociados a abusos verificados, «al tiempo que se coopera con terceros países para garantizar el respeto de las normas internacionales».
Por su parte, Iván López, presidente del LDAC, hizo hincapié en que la UE, tanto en su calidad de líder de gobernanza internacional como de mayor mercado mundial de productos del mar, «garantice que las importaciones estén libres de pesca ilegal, trabajo forzoso y degradación medioambiental debida a la sobreexplotación de los recursos». Y eso, añade, solo puede lograrse «reforzando los controles de importación, mejorando la trazabilidad y aplicando la legislación vigente de manera coherente en todos los Estados miembros». Esa es la mejor manera de demostrar «su pleno compromiso» y continuar «su labor de liderazgo y colaboración con socios internacionales para mejorar la gobernanza de las pesquerías de calamar, en gran parte no reguladas, promover una gestión basada en la ciencia y crear condiciones de igualdad para los operadores responsables»-
Búsqueda de una fórmula para suplir la falta de una organización regional
La disputa por la soberanía de las Malvinas ha dejado esa esquina suroccidental del Atlántico sin una organización regional que regule la pesca, explicó ayer Ignacio de Sobrino, técnico de proyectos de la organización de productores Anacef (Asociación Nacional de Armadores de Buques Cefalopoderos), en la jornada anual que la organización celebró en Las Palmas. Eso ha contribuido a que la pesca en esa zona, la FAO 41, esté poco regulada.
No obstante, se está intentando salvar esa laguna regulatoria carencia a través de la colaboración entre países mediante la formación de dos grupos de expertos, uno de carácter científico que evaluará los stocks y otro político que buscará involucrar a los diferentes Estados. Ese órgano se abordará en septiembre en el comité de pesquerías de la FAO.