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El pescado y la revolución de los pro: «Lo que no te cuentan es que el rape mantiene la tensión a raya»

E. A. BAIONA / LA VOZ

SOMOS MAR

Xaime Ramallal

Empresas de productos del mar cuentan en Baiona cómo han cambiado su relato y forma de comunicar para atraer al nuevo consumidor y fijar marca

18 jun 2026 . Actualizado a las 04:45 h.

El público del 26 Congreso Aecoc de Productos del Mar, que este miércoles se cerró en Baiona, se quedó asombrado cuando la analista de la casa Mariona Gaspà contó que hay un lugar en China donde pides pescado y te lo llevan a la parada de metro que tú digas, que hay platos preparados con base de pescado en máquinas de vending y que disponen de formatos específicamente diseñados para su consumo fácil y limpio on the go (sobre la marcha) en el coche o, incluso, para llevar en el bolso. El colmo de la conveniencia. Que es, ni más ni menos, el driver o factor que más anima al consumo, lo que busca el cliente de ahora, tanto aquel que no quiere cocinar y busca que se lo den hecho, como los que quieren tener un base pero acabar de prepararlo ellos, como quienes se entregan al batch cooking y en un día elaboran —o encargan— todo el menú de la semana.

Nuevo idioma

Con ese consumidor hay que buscar otra forma de hablar, un nuevo relato en un idioma distinto con el que ya han hecho sus pinitos, por ejemplo, el Consello Regulador do Mexillón de Galicia, que a través de influencers y de los propios productores teje la narrativa de un producto del que se destaca la calidad y el origen contó su director general Joaquín Garrido.

También ha probado Angulas Aguinaga, que, tras detectar un estancamiento en las ventas que dispararon figuras como Alfredo Landa o Karra Elejalde —por citar solo algunos de los que consiguieron poner la gula del norte en el mapa—, recondujo su estrategia de comunicación y orquestó una campaña retando a Cristina Pedroche a llevar en Navidad un vestido de gulas, contó su directora de márketing, Inma Larrañeta, a quien incluso sus familiares preguntaban por cómo sería la famosa prenda. O aprovechar que Japón está de moda para relanzar sus palitos de cangrejo Krissia, recordando toda la tradición del surimi en el país del sol naciente. Una campaña para la que llevaron a influencers a Japón, entre los que iba el nutricionista Pablo Ojeda. Este que afirmó a voz en grito en un programa de radio que los palitos de cangrejo eran una porquería tuvo que comerse sus palabras cuando conoció el proceso de elaboración de esta proteína de pescado y su ancestral tradición en Japón.

Ojeda, como divulgador experto en nutrición, cree que en el diccionario del nuevo lenguaje con el consumidor debe cobrar más acento la salud, las proteínas, el envejecimiento saludable. Y ahí el pescado tiene una fortaleza imparable. Porque lo que no se dice es que «cien gramos de mejillón tienen el doble de hierro que dos filetes de ternera» y se preparan en menos tiempo que un filete de pollo. O que «el rape sirve para mantener a raya la tensión» y que tiene «selenio para mantener la microbiota intestinal». Y ahora que se está en plena «revolución de los pro», como se refirió el analista de Nielsen Nacho Bielma a todos los productos con proteínas, probióticos o prolonging (alargar), que en Japón se hayan conseguido hidrolizados de proteína de pescado va a constituir toda una revolución. A fin de cuentas, «hay leches enriquecidas con DHA en las que quién sabe cuántos boquerones se han empleado cuando el que proporcionan cuatro litros se consiguen consumiendo un solo boquerón», concluyó.