La primera casa flotante de O Morrazo abre sus puertas en el puerto de Moaña
SOMOS MAR
Una pareja ofrece una embarcación como vivienda de uso turístico
11 jun 2026 . Actualizado a las 04:55 h.El puerto deportivo de Moaña alberga desde esta semana la primera casa flotante de O Morrazo. Detrás de la iniciativa se encuentran Óscar Caride y su mujer Alicia, una pareja que lleva cinco años pasando los veranos entre O Val Miñor y O Morrazo y que ahora ha decidido compartir con otros viajeros una forma de vida que conoce bien. «Está en la última plaza del pantalán y delante solo tienes un catamarán que no te tapa la vista; estás en el salón y estás con el mar y la playa», explica Caride.
Residentes en Baiona y apasionados del mar, llevan cinco años cambiando las noches de O Val Miñor por las de O Morrazo. Óscar, al frente desde hace diecisiete años de O Rizón de Baiona, y Alicia, propietaria de una floristería en Canido, trabajan cada día al otro lado de la ría, pero regresan cada noche al puerto de Moaña para dormir a bordo. «Hemos encontrado en Moaña el lugar idóneo para descansar y evadirnos porque nos transmite mucha tranquilidad». Caride agradece además a la directiva y a los socios del puerto «la oportunidad de emprender una actividad en el pueblo donde nos sentimos como en casa».
De esa experiencia nace O Rizón Homeboat, una vivienda turística sobre el mar que ya cuenta con registro VUT. El nombre procede del gran rizón —un ancla tradicional de cuatro púas— que Caride encontró en el jardín del primer local que abrió en Sabarís y que terminó dando nombre a su restaurante y ahora también a este alojamiento.
La idea surgió durante una de las comidas semanales que Caride comparte con un grupo de amigos y clientes. Aunque aquel día no asistió, la oportunidad acabó llegando hasta él y terminó convirtiéndose en un proyecto personal para la pareja.
La casa barco dispone de 24 metros cuadrados con salón, cocina, baño y dos dormitorios. Su principal atractivo es una terraza exterior de otros 24 metros cuadrados a la que se accede desde el entresuelo. «Toda la planta alta es una terraza», explica Caride.
La ubicación es otro de sus puntos fuertes. Situada en uno de los extremos del pantalán, la casa disfruta de vistas directas a la playa de A Xunqueira. Desde el salón y la terraza, el mar ocupa prácticamente todo el horizonte.
Con capacidad para cuatro personas, ya puede reservarse a través de Mi Casa de Vacaciones. De momento se oferta para fines de semana y, a partir de mediados de julio, exigirá estancias mínimas de cuatro o cinco días. Los precios parten de 175 euros por noche en temporada baja y alcanzan los 220 o 240 en temporada alta.
La casa flotante no es el único proyecto náutico de la pareja. Desde el año pasado, sus noches en Moaña transcurren a bordo de un Grand Banks de 1974 que han terminado de restaurar. Se trata de un clásico trawler de doce metros de eslora construido en teca natural, con dos cabinas, dos baños y un amplio salón. La intención es que el próximo año se convierta en la base de pequeñas rutas turísticas y gastronómicas hacia la zona de San Simón.
La incursión de la pareja en el sector turístico tampoco es nueva. Hace dos años rehabilitaron O Canto dos Grilos, una vivienda familiar con capacidad para doce personas, piscina y una finca de 5.000 metros cuadrados entre Arbo y A Cañiza que el pasado verano completó toda la temporada estival. Este año, cuando aún faltan semanas para el grueso de las vacaciones, buena parte de las fechas del verano ya vuelven a estar reservadas.