La toxina alcanza bancos marisqueros y amenaza con cerrar todas las bateas
SOMOS MAR
La marea roja afecta a más de la mitad de las zonas de producción
16 may 2026 . Actualizado a las 04:45 h.La aparición por estas fechas de la toxina lipofílica que mantiene cerrados la gran mayoría de los polígonos de batea de mejillón en Galicia no es algo extraordinario. De hecho, suele hablarse del episodio de primavera, por recurrente, lo mismo que del de otoño, otra época en la que estos dinoflagelados acostumbran a dar sobresaltos al sector miticultor.
?Lo que ya no es tan ordinario ni habitual es la virulencia con la que ha aparecido la actual marea roja, que desde mediados de abril se ha ido haciendo fuerte hasta que mes y medio después amenaza con afectar a la totalidad de las bateas, incluso a aquellas que hasta ahora se han visto a salvo, las de Sada y Lorbé, en la ría de Ares-Betanzos. Y no solo eso: ha obligado a prohibir la extracción de moluscos infaunales (como la almeja y el berberecho, entre otros), en más de la mitad de los bancos marisqueros de norte a sur de Galicia. Este mismo viernes se prohibía la extracción de marisco en los bancos de las zonas I y VII de Arousa, que se corresponden con la zona exterior de Ribeira y la interior de O Grove, pero ya lo estaban desde principios de esta semana los de parte de A Illa, Ribeira y A Pobra.
Aunque desde la Consellería do Mar no se lanzan a aventurar la posible duración en el tiempo del actual episodio tóxico, dejan entrever que, por ahora, no va a remitir: «É complicado realizar previsións dado que a súa evolución está condicionada a diversos factores —explican—. Polo momento o que podemos sinalar é que, ao tratarse de toxinas lipofílicas, os episodios soen ser máis prolongados no tempo que noutros casos e que as medicións realizadas polo Intecmar continúan rexistrando unha presenza ascendente das mesmas nas nosas augas».
Tanto es así que ya ha cambiado la situación de los polígonos situados en la ría de Ares-Betanzos, los únicos que, por el momento, permanecen a salvo de la purga de mar. Así, aunque los niveles que han arrojado los análisis todavía no alcanzan los que llevarían a cerrar cautelarmente la extracción de bivalvo, la presencia de células en las bateas situadas frente a Sada ha aumentado ligeramente.
En el último recuento de fitoplancton tóxico, la presencia de Dinophysis acuminata —que es la que pone sello a este episodio de toxina diarreica— estaba en ascenso en la mayor parte de las rías de Vigo, Pontevedra, Arousa y, sobre todo, en la de Muros-Noia. El resto permanecía más o menos estable, pero dentro de niveles elevados. El informe también revela la presencia de Alexandrium minutum en la ría de Vigo, un dinoflagelado que, aunque no suele causar episodios de toxicidad, sí acostumbra a colorear de rojo las mareas.
Por más que la toxina no dañe al bivalvo y la producción pueda retomarse en cuanto termine el episodio, lo cierto es que esta marea roja altera el ciclo de trabajo de los bateeiros apenas cinco meses después de la última purga, que golpeó al sector en diciembre, en plena campaña navideña.
En cuanto al marisqueo, la toxina lipofílica mantiene cerrada la actividad en más de la mitad de las zonas de producción. En la ría de Vigo hay solo dos abiertas de las seis que existen, igual que en la de Pontevedra; en Arousa quedan abiertas tres de las siete en las que está dividida administrativamente. Las de Muros, Ferrol y O Burgo están abiertas, como Baldaio, Cariño y O Vicedo, pero hay toxina en Corcubión y Fisterra, Ares y Ribadeo. Sucede que muchos de estos arenales están ya sin actividad, no por toxina, sino por la mortandad de marisco y otros problemas que nada tienen que ver con la Dinophysis acuminata.