El sector pide en Burela un test que mida el coste ambiental de dejar de comer pescado
SOMOS MAR
Exige políticas aplicables y realistas para mantener una actividad esencial
14 may 2026 . Actualizado a las 04:45 h.Anotar todos y cada uno de los peces que capturen desde el kilo cero es imposible. Faenar solo 27 días al año como la UE planteaba para la flota del Mediterráneo, tampoco, hablando en términos de rentabilidad económica. Como tampoco lo es, para el pincho, prescindir de trabajar en el cantil de 87 zonas del Atlántico. Veintitrés organizaciones del sector pesquero extractivo exigieron ayer en Burela, donde celebraron su 27 Encontro Empresarial, «políticas aplicables y realistas» que permitan continuar en pie a los actores de una «actividad esencial y estratégica que genera empleo, riqueza, cultura y garantiza el abastecimiento de alimentos dotando a la población de una proteína sostenible y saludable».
La flota, desde luego, «quiere seguir», pero ahora mismo su viabilidad económica «está seriamente comprometida», con una producción en continuo retroceso y sin poder ganar atractivo para amarrar el relevo generacional. Para corregir el rumbo, es preciso adoptar medidas correctoras urgentes. Empezando por un reglamento ómnibus simplifique la normativa, reduzca la burocracia y corrija absurdos como los enumerados al principio. Y una política común de pesca (PPC) menos escorada hacia el lado medioambiental que la ahora en vigor. Porque si en algún ámbito ha tenido éxito la Europa Azul es, precisamente, en su lado más verde: en la recuperación de los stocks pesqueros. Ahora bien, «ha sido un fracaso en los objetivos económicos, sociales y de soberanía alimentaria», concluyen las 23 organizaciones, que critican que la evaluación que ha hecho la Comisión Europea sobre la PPC «no ha sido rigurosa, ni realista, ni autocrítica».
El sector, aparte de pedir que se reconozca a la pesca como «sector alimentario estratégico» y que se ponga en marcha un plan de acción de alimentos azules, reclama la creación «de un test de impacto ambiental comparado», para medir el coste que tendría sustituir la proteína acuática por otras cuya producción tiene mayor huella de carbono y, sobre todo, hídrica. Ese termómetro permitiría determinar qué consecuencias tiene cada barco pesquero que se pierde y hacer ver que de lo que «se trata [o debería tratarse] es de evitar que las políticas europeas que destruyen la pesca no vayan en contra la propia política ambiental de la UE». Y, desde luego, el próximo marco financiero plurianual, tal y como está planteado, con el recorte de 6.100 a 2.000 millones los fondos específicos para la pesca, es de aquellas primeras.
Administración española
Pero si la UE necesita corregir sus políticas para apuntalar una de las actividades «que más contribuye a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible» (ODS), no le va a la zaga la Administración española. A la que rige sus designios desde Madrid, el sector le pide que mejore el atractivo y la competitividad de la flota, con incentivos fiscales para empresarios y trabajadores y medidas sociales para facilitar la jubilación activa y que de una vez por todas reduzca o elimine el IVA que aplica a los productos pesqueros, «en línea de países vecinos y competidores».
Asimismo, reclaman que se le conceda a la Pesca la prioridad en las políticas nacionales que le imprime la Constitución frente a otras actividades energéticas que tienen alternativas en tierra y en los planes de reparto del espacio marino establezca zonas de uso prioritario, reservándoles aquellas en las que hay caladeros tradicionales.
Si se pretende que continúe habiendo mano de obra para los barcos es «necesario y urgente flexibilizar la formación y adaptarla a las necesidades actuales, así como la homologación de titulaciones con otras nacionalidades, al igual que aplica ya Marina Mercante».
Reclaman una estrategia para regresar a las dietas atlántica y mediterránea
Las 23 asociaciones que participaron en el Encontro dejaron constancia del momento crítico en que se encuentra la flota. En las conclusiones de la reunión, que se expondrán hoy señalaron que son muy urgentes las medidas compensatorias para hacer frente «a la gran subida de los precios de combustible y de logística», que están haciendo inviable la actividad.
Aparte de las actuaciones internas en el sector, las acciones para revitalizar el sector también deberían abarcar el ámbito externo: el del consumidor. La rebaja del IVA ayudaría, desde luego, pero también «necesitamos una estrategia nacional de promoción para impulsar el consumo de pescado de la dieta Atlántica y pesco-mediterránea». Es decir, que la Administración debería implicarse para atajar de raíz ese alejamiento de la dieta tradicional en España, a la que achacan la especial longevidad de sus ciudadanos y que tiene el pescado como uno de sus pilares más importantes. Así, llaman a «cumplir las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad y Nutrición (Aesan) y otros colectivos científicos y sanitarios, que recomiendan consumir entre 3 y 4 raciones semanales.
El sector también asume un compromiso: «Trabajar unido en la promoción y divulgación de los beneficios nutricionales y la puesta en valor del sector pesquero y sus buenas prácticas, a través de acciones de comunicación conjuntas».