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Todas las bateas gallegas de mejillón cierran por toxinas diarreicas, salvo las de Sada y Lorbé

Somos Mar REDACCIÓN / LA VOZ

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Imagen de archivo de personal trabajando en una batea de mejillón de la ría de Arousa.
Imagen de archivo de personal trabajando en una batea de mejillón de la ría de Arousa. MARTINA MISER

Solo se puede extraer bivalvo en 105 de los 3.437 criaderos flotantes

13 may 2026 . Actualizado a las 22:15 h.

Por segunda vez en cinco meses, las biotoxinas vuelven a paralizar el sector mejillonero gallego. Cumpliendo su misión de velar por que el marisco que se comercializa por los cauces legales reúna todas las garantías sanitarias, el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar) ha cerrado casi todas las bateas, salvo las de Sada. Por la presencia de toxinas lipofílicas en niveles elevados, que pueden causar problemas gastrointestinales como diarreas, estos moluscos no son actualmente aptos para el consumo humano. Por eso este miércoles por la tarde solo se podía extraer este bivalvo en los criaderos flotantes de Sada y Lorbé, 105 de los 3.473 que salpican la costa atlántica.

A mediados de abril comenzó a detectarse un nuevo episodio de un fenómeno natural conocido como marea roja, habitual a estas alturas del año, en primavera. Desde entonces se han ido extendiendo las células de Dinophysis acuminata que han situado los índices de toxinas lipofílicas por encima de los límites establecidos para prevenir posibles problemas de salud en los humanos. Semana a semana, se han ido cerrando polígonos bateeiros y ahora solo quedan abiertos 2 de los 52.

El Intecmar monitorea cada día la evolución. Como explicaba Covadonga Salgado cuando se vivió la misma situación en los pasados noviembre y diciembre, en cuanto este episodio alcance su cima «se podría empezar a notar un descenso de la toxicidad, porque las toxinas se van metabolizando, se van degradando y los moluscos se autodesintoxican de manera natural y vuelven a ser aptos para el consumo».

Mientras no reabran las bateas, es un golpe para las economías de los acuicultores y de las empresas que dependen de ellos, como transportistas, depuradoras, comercializadoras y transformadoras, en cocido, congelado o conservas. Sobre todo a los primeros, porque el 77 % de la producción del año pasado se destinó al consumo en fresco y la industria adquirió el 23 %.

Tres años en mínimos históricos

En un informe publicado hace un año, el Instituto de Investigaciones Marinas (IIM), adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), preveía «años difíciles» para el sector mejillonero gallego por el cambio climático, que incide en el afloramiento y favorece la proliferación de toxinas.

Por tercer año consecutivo, el pronóstico científico vuelve a confirmarse en el 2025, cuando las bateas gallegas solo produjeron 177.638 toneladas, el mínimo histórico de lo que va del siglo XXI. También cayó la facturación, hasta 124,12 millones de euros. Marta Villaverde, conselleira de Mar, lo atribuyó a «episodios de biotoxinas mariñas» que impidieron extraerlo durante semanas, así como a «que se trata dun cultivo especialmente dependente das condicións ambientais e meteorolóxicas».

A la espera de cómo evolucione esta marea roja, el cierre de casi todos los polígonos solo es uno de los problemas de los mejilloneros. Buena parte del bivalvo que engordan en los criaderos flotantes procede de la mejilla (alevines) que extraen en las zonas rocosas del litoral atlántico autorizadas. Como a principios de abril todavía no habían conseguido la cría que necesitarían, la Consellería do Mar autorizó extender la campaña de extracción hasta el 31 de este mes.