La pesca acusa a la promotora del parque eólico marino de Viana do Castelo de hacer pasar por ciencia un estudio de parte
SOMOS MAR
Recuerda que cualquier instalación sumergida, como un pecio o un espigón, atrae a fauna marina
12 may 2026 . Actualizado a las 04:46 h.Ocean Winds, la promotora del parque eólico marino instalado frente a Viana do Castelo, en Portugal, anunció en el WindEurope Annual Event 2026, celebrado hace unas semanas en Madrid, que la instalación, emplazada a unas 20 millas de A Guarda, actúa «como una zona de refugio para peces y pulpos». Es una de las conclusiones de un informe elaborado por la consultora independiente Blue Grid, con participación del Centro de Ciencias del Mar y del Ambiente de la Universidad de Lisboa (MARE) y del Instituto Politécnico de Leiria, que examina ocho años de monitorización ambiental y concluye que en el entorno del parque hay más peces y pulpos que en las áreas cercanas, que achaca a una menor presión pesquera.
Tal afirmación ha alarmado a la Plataforma en Defensa de la Pesca y los Ecosistemas Marinos, que se ha apresurado a puntualizar que ese estudio no es más que «un informe de parte que no ha sido sometido a revisión por pares». Y no solo eso, sino que sus conclusiones « no resisten el contraste con la literatura científica independiente», apunta el colectivo en un comunicado.
La plataforma no discute que la estructura atraiga fauna marina, pues eso ocurre con cualquier objeto sumergido, «desde un pecio hasta un espigón portuario». Pero lo que a su juicio resulta «demagógico y científicamente inaceptable» es extrapolar ese fenómeno para sustentar que un parque eólico industrial es beneficioso para el ecosistema marino. La plataforma asegura que «se pretende convertir una correlación débil, en un proyecto piloto de apenas 25 megavatios (MW) y tres aerogeneradores en una verdad científica universal aplicable a despliegues» de mucha mayor potencia.
Recalcan que «la mejor ciencia disponible» dice justo lo contrario que Blue Grind. Así aluden al trabajo del investigador Josep Lloret, del Institut de Ciències del Mar, ICM-CSIC), publicado en Marine Pollution Bulletin (2025), revisado por partes, que sostiene que «los parques eólicos marinos no deben considerarse, como regla general, una herramienta de conservación de la biodiversidad ni un «área marina protegida de facto» y que los posibles efectos positivos locales dependen mucho del contexto y que los impactos netos sobre la biodiversidad.
Aluden también a los publicados en otras revistas con revisión que señalan que los parques eólicos marinos plantean riesgos ambientales serios y los modelos del mar del Norte no son trasladables a otras cuencas.
Así las cosas, «la diferencia entre ambos trabajos es abismal». Recuerdan que uno, el de Ocean Wind, es un estudio pagado por quien tiene interés comercial directo en el resultado y el otro, resultado de investigación pública, independiente y sometida al escrutinio de la comunidad científica internacional. «Cuando una empresa paga un estudio para concluir que su negocio es bueno para la naturaleza, eso no es ciencia: es publicidad, y si las administraciones lo asumen acríticamente, eso no es planificación, es sencillamente complicidad. Los pescadores exigimos que las decisiones sobre nuestro mar se tomen con ciencia real, no con informes a medida», cierra el comunicado.