La acuicultura europea «se ha estancado», pero la UE la considera la solución para importar menos pescado
SOMOS MAR
El comisario Kadis la considera prioritaria, pero la patronal del sector demanda medidas para revertir la situación
03 may 2026 . Actualizado a las 07:56 h.Costas Kadis, comisario de Pesca y Océanos, cree que la UE debe aumentar la producción de acuicultura y apoyar a sus trabajadores. «Importamos más de un 70% de nuestro pescado. Para la seguridad y la autonomía alimentaria, debemos rebajar ese porcentaje. El principal camino para reducir las importaciones es aumentar nuestra producción local a través de la acuicultura. Por tanto, está en un lugar muy alto en nuestra lista de prioridades», reconoció Kadis en una entrevista concedida a La Voz. Se apoyó en el Pacto Europeo por el Océano y la campaña de promoción Trabajamos para ti con pasión, estrenada el pasado 2025, para dar ejemplo del apoyo institucional a este sector.
La Comisión Europea, en su análisis de la Política Pesquera Común publicado esta semana, reconoce que la producción acuícola de la UE «se ha estancado» y que, si bien es rentable, «aún no ha logrado un crecimiento significativo». También constata que acuicultura de engorde depende de materias primas y piensos importados y alerta de la falta de relevo generacional, «debido a la carga administrativa y a problemas de eficiencia».
La acuicultura sigue su aumento global; según la agencia de las Naciones Unidas FAO, ya supera la producción pesquera. Mientras tanto, en la UE sigue sin despegar tras múltiples intentos. Según datos de la Comisión, solo un cuarto del pescado europeo proviene de la acuicultura, que aporta moluscos como mejillones u ostras, lenguado, rodaballo, lubina, trucha o dorada.
La Federación Europea de Productores Acuícolas (FEAP) es crítica con la visión del Ejecutivo comunitario, que ve contraria a las posturas de la FAO y define como «corta de miras». Desde la FEAP reprochan el excesivo peso medioambiental y que le da «la espalda al mercado», apostando por la producción de algas o moluscos en vez de pescado. Además, discrepan de las técnicas extensivas que propone la Unión alegando que no hay espacio en el mundo. También defienden la poca huella climática que deja la acuicultura: para producir un kilo de pescado, se necesita hasta siete veces menos de recursos que para uno de ternera y sus emisiones de carbono son quince veces inferiores a las del vacuno.
Días atrás, Kadis también explicó a La Voz que, de aquí al final de su mandato en el 2029, le agradaría verse en la prensa «con los representantes del sector y las comunidades costeras sonriendo por el resultado de nuestras iniciativas», por haber satisfecho a la gente dependiente del océano y respetado los principios de sostenibilidad. La acuicultura será vital para que esa foto se haga realidad, solo hay que ponerse a la altura del resto del mundo.
Galicia y la acuicultura
España es el principal productor acuícola de la UE gracias a Galicia. Sin esta producción, las bateas de mejillón que salpican las rías atlánticas no asombrarían a locales, visitantes y hasta al propio comisario de Pesca. Sin la acuicultura, ¿qué apodo tendría Iago Aspas, o príncipe das bateas?
Pero no solo reluce el mejillón. Galicia es el mayor productor acuícola de rodaballo en Europa. Varias piscifactorías gallegas cultivan 99 % de los ejemplares que se consumen en toda España, unas ocho mil toneladas. Otras especies destacadas son el lenguado, la lubina, la trucha o la dorada. Según la Organización de Productores de Mejillón de Galicia (Opmega), la acuicultura aporta más de ocho mil empleos a Galicia, un 70 % del sector en toda España.
Ante su importancia para el territorio, la Xunta puso en marcha, en el 2012 la Estratexia Galega da Acuicultura, una hoja de ruta para el sector hasta el 2030. Ya en su elaboración, la Consellería do Mar expuso la dependencia de la UE de las importaciones de pescado y piensos o las trabas burocráticas como algunos de los principales problemas del sector. Entre sus objetivos, el ecónomico, con una mayor y mejor producción; el social, empleos de calidad en el sector, y el ambiental, para que sea sostenible.