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A cada español le faltan entre cinco y trece kilos de pescado al año para una dieta saludable

Somos Mar REDACCIÓN / LA VOZ

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Una pescadería gallega en una plaza de abastos (foto de archivo).
Una pescadería gallega en una plaza de abastos (foto de archivo). MARCOS CREO

El consumo medio de este alimento «esencial» no llega a 18 kilos, cuando se recomiendan entre 23 y 31 al año

10 may 2026 . Actualizado a las 04:45 h.

Según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el consumo de pescados y mariscos frescos, congelados o en conserva en los hogares españoles había caído en noviembre al mínimo histórico de 17,79 kilos por persona al año. Al menos dicen las compras registradas diariamente con un lector óptico por miembros de 12.500 domicilios. Esa ingesta media individual de alimentos marinos queda lejos de las tres o cuatro raciones semanales recomendadas por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aesan).

El consejo se recordó días atrás en un acto organizado en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid para presentar la campaña Safe2Eat, iniciativa de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés). Aunque se reiteró que el pescado es «esencial» en una dieta saludable y equilibrada, para cumplir la recomendación de Aesan a cada español le faltan entre 5,6 y 13,4 kilos más cada año. Con una media de 150 gramos de alimento por ración, esas cantidades resultan de calcular que con tres a la semana saldrían 23,40 kilos anuales y con cuatro, 31,20, considerablemente más que el promedio de 17,79 que registran los últimos datos publicados por Pesca.

«Fundamental» en el embarazo

La agencia Europa Press se hizo eco de un evento en el que Mª Carmen García, miembro de la Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética (Adenyd), destacó que es «fundamental» asegurar una ingesta de entre tres y cuatro raciones de pescado a la semana durante el embarazo debido a su aporte de omega-3, que protege a la mujer de sufrir hipertensión y otras patologías cardiovasculares y procesos antiinflamatorios en general, además de ofrecer protección al feto

A pesar de los beneficios del pescado, la directora de Alimentación y Consumo de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), María Martínez-Herrera, alertó de que, en España, el consumo de pescado ha descendido en los últimos años. Martínez-Herrera precisó que el problema es «gravísimo» entre la población joven y en hogares con niños, donde menos se consume, solo 7,6 kilos por año por persona. Por todo ello, lanzó una llamada a la población, con el objetivo de que, «entre todos», se cambie esta tendencia y se promueva el consumo de pescado.

Desde la Aesan se recalcó que el consumo de pescado es «seguro» y está recomendado en mujeres embarazadas, lactantes y niños menores de 10 años, pero en este segmento de población procurando dosificar las especies con alto contenido de mercurio, como el pez espada, el atún rojo, el tiburón o el lucio, añade Europa Press. Sobre el mercurio, expertos han llamado a revisar las recomendaciones asegurando que las evidencias demuestran que el pescado lleva de serie selenio, el antídoto contra ese metal pesado.

Como ejemplos de pescados de bajo contenido en mercurio, Mª Carmen García mencionó bocarte (anchoa o boquerón), jurel, sardina o salmón, a los que se suman merluza, rodaballo o lenguado, entre otros muchos. En el acto celebrado en Madrid también señaló que hay mariscos en este mismo grupo, como el mejillón la almeja o el berberecho.

Consejos ante el mercurio

«El riesgo por mercurio existe desde el punto de vista toxicológico, pero no se materializa en condiciones normales de consumo. La solución no es evitar el pescado, sino consumirlo atendiendo a las recomendaciones de consumo», expuso Ángel Gutiérrez, del Comité Científico de la Aesan. Aunque «es neurotóxico», su presencia en el pescado «no significa» por sí sola «que haya riesgo», sino que dependerá de su nivel de concentración en el pez y de su frecuencia de consumo.

Gutiérrez añadió que el riesgo no es igual para toda la población, de forma que «el mismo nivel de exposición que en un adulto no va a provocar ningún tipo de problema», puede hacerlo en la «vulnerable». Y, en ese sentido, puso un ejemplo: «Algo que yo puedo consumir sin problemas a lo mejor no se lo puedo dar a mi hijo, y eso no lo estamos entendiendo», según recogió Europa Press.