Castigados mariscadores de a pie renuncian a los permisos en Noia ante la incertidumbre
SOMOS MAR
La actividad extractiva ya no da siquiera para satisfacer las cuotas de la Seguridad Social, aseguran los profesionales
17 abr 2026 . Actualizado a las 04:45 h.«Tanta riqueza da que presumimos na ría e os que traballamos nela vivimos na precariedade». Es la compungida frase con la que el presidente de los mariscadores a pie de Noia, Francisco Pérez, transmite su desazón por el hecho de que personas recién llegadas a la actividad extractiva la estén abandonando. Cuenta casos concretos de productores que no renovarán el permiso porque no pueden seguir haciendo frente a los pagos de la Seguridad Social sin tener ingresos. Incluso conoce a profesionales que se quedarán sin el derecho a la prestación al no haber podido satisfacer los pagos. Apesadumbrado, asegura que «a xente está abandonando o mar» y al igual que han hecho otros representantes de la cofradía noiesa reclama «a bonificación das cotas da Seguridade Social».
Entre las cofradías de Noia, Muros y O Porto do Son, suman 471 el número de mariscadores a pie. Lo que antaño era un oficio en el que había lista de espera para entrar tiene ahora plazas libres. En la última convocatoria realizada por el pósito de Noia quedaron vacantes, cuando antes era preciso recurrir al sorteo porque muchas personas tenían el máximo de puntos para poder acceder.
La presidenta de la agrupación de a pie de Muros, Adela Lestón, también conoce a mariscadores que no van a continuar con la actividad. Habla del futuro incierto que planea sobre todo el sector: «Non sei que vai ser da nosa vida a partir do outono. A situación nas concesións noiesas non é nada boa».
A flote
Y si los mariscadores de a pie lo dejan porque del mar no se puede vivir, los tiempos de esplendor del sector de a flote noiés también son historia. Atrás quedan aquellos años en los que productores de otras rías se disputaban la compra de una embarcación con permiso para faenar en la ría de Muros-Noia.
Las embarcaciones se revalorizaban y la presencia de tres tripulantes en cada una comenzó a ser tan habitual que hubo que establecer cambios en los cupos. Ahora esas mismas embarcaciones cotizan a la baja.