Anfaco lamenta que el pacto del Mercosur deje fuera las latas de mejillón, pero aplaude que se excluyan las de atún
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La patronal conservera cree que hay «asimetrías» en la liberalización de productos transformados de mayor valor añadido
16 abr 2026 . Actualizado a las 04:46 h.La patronal de la industria conservera y de la transformación (Anfaco-Cytma) considera positivo que el acuerdo comercial alcanzado entre la UE y los países del Mercosur entre en vigor el 1 de mayo, puesto que supone «un avance estratégico» para el sector transformador de pesca y la acuicultura de España, al favorecer el acceso a materias primas clave, a pesar de que las oportunidades de exportación que se abren son «moderadas». Ahora bien, Anfaco cree que el calendario de liberalización comercial está descompensado y que esas asimetrías que aprecia son favorables a los países del cono sur de América, que cierran la posibilidad de apertura comercial a determinados productos transformados de alto valor añadido.
Cierto es que la supresión de aranceles afectará de inmediato a la importación de «especies esenciales para el tejido industrial español como merluza argentina, pota o anchoíta». No obstante, el gambón argentino congelado, principal producto importado por España, estará sometido a una liberalización progresiva.
Lo mismo ocurre con otras especies que España exporta hacia el otro lado del Atlántico. Así, mientras el pulpo, los calamares o las potas que ya quedan libres de cargas en cuanto entre se aplique el acuerdo, la tintorera o quenlla —que también se envía a los países del Mercosur— se liberalizará en cinco etapas y en el caso de algunos productos transformados de mayor valor añadido el calendario recoge hasta 16 etapas, aparte de que «excluye determinados productos de interés para la industria española, como las conservas de mejillón», lamenta Anfaco. Esta situación «refleja una asimetría en el grado de apertura comercial entre ambas partes, que condiciona el potencial exportador del sector español», añade.
La patronal conservera aplaude, eso sí, que se mantenga «la exclusión de las conservas de atún de la liberalización arancelaria, debido a su sensibilidad para la industria transformadora comunitaria». Esta medida es «positiva», al entender de Anfaco, pues «protege un segmento estratégico, y refuerza la necesidad de que los acuerdos comerciales garanticen un equilibrio entre apertura de mercados y protección de productos clave, asegurando condiciones de competencia justas y equilibradas».
En el 2025, las importaciones españolas de productos pesqueros desde los países del Mercosur, especialmente en categorías como pescado congelado, crustáceos y moluscos, alcanzaron cerca de 300 millones de euros, según Anfaco. El gambón, por valor de unos 247 millones, fue la principal especie importada, seguido de merluza y pota, «lo que evidencia la importancia estratégica de Mercosur para el abastecimiento del sector transformador español», dice.
Sin embargo, las exportaciones españolas del conjunto de productos de la pesca y la acuicultura hacia el sur de Sudamérica alcanzaron las 1.555 toneladas, con un valor cercano a 11,5 millones de euros, en datos proporcionados por la patronal conservera. Destacan especialmente el pulpo, la tintorera y el calamar congelados. También se mandan preparaciones y conservas de sepias y calamares, las conservas de atún, las conservas de sardinas o las conservas de mejillón a un mercado que, explica la patronal, cuenta con una ciudadanía de clase media de aproximadamente 130 millones de personas, reforzando su interés estratégico para la industria española.