Un estudio desvela por qué sepias y calamares sobrevivieron a los dinosaurios
SOMOS MAR
Estuvieron millones de años de espera en las profundidades del océano y en cuanto pasó el cataclismo tuvieron una rápida diversificación para adaptarse a los nuevos ecosistemas
10 abr 2026 . Actualizado a las 04:45 h.Que hoy en día haya en el océano calamares y sepias y que se hayan convertido en uno de los depredadores marinos más exitosos del planeta ha requerido ya no miles, sino millones de años. Una investigación internacional liderada por el japonés Okinawa Institute of Science and Technology (OIST) y en la que ha participado el Instituto Español de Oceanografía (IEO), ha indagado en el origen y evolución de este grupo de cefalópodos y ha constatado que han podido llegar a la actualidad gracias a un ejercicio de infinita paciencia.
Y es que según el trabajo, publicado recientemente en la revista Nature ecology & evolution, calamares, sepias y demás familia estuvieron al borde de la desaparición, pero, tras millones de años de «espera» en las profundidades lograron sobrevivir superando eventos catastróficos como la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, en la que desaparecieron dinosaurios no aviares y otras especies, gracias a que se refugiaron en el océano profundo, explica Fernando Á. Fernández-Álvarez, coautor del estudio. Una vez que sobrevivieron al cataclismo, «experimentaron una rápida evolución para adaptarse a los nuevos ecosistemas y nichos que quedaron en el océano», añade. Los investigadores sostienen que la diversificación masiva de los calamares modernos no ocurrió de forma inmediata, sino que siguió un modelo de «mecha larga». Es decir, que tras una separación inicial de linajes hace unos 100 millones de años (en ese Cretácico), hubo un largo período con poco cambio evolutivo antes de que explotara la ramificación de especies existentes en la actualidad. «A diferencia de otros grupos que se diversifican rápidamente tras un cambio ambiental, los calamares siguieron un patrón de evolución pausada. La mecha se encendió en las profundidades, pero la explosión de biodiversidad no ocurrió de inmediato», explica Gustavo Sánchez, líder del estudio. Así, tras millones de años de estabilidad en las aguas profundas, el grupo experimentó una rápida expansión hacia nuevos nichos ecológicos una vez que las condiciones en la superficie se estabilizaron, dando lugar a la enorme variedad de formas y tamaños que vemos hoy», explica en un comunicado.
Para montar su tesis, los investigadores secuenciaron tres nuevos genomas de calamares y utilizaron técnicas avanzadas de transcriptómica (moléculas de ARN) para entender cómo evolucionaron sus órganos y su concha interna. El análisis combinó bases de datos existentes con tres genomas de calamares secuenciados por primera vez para identificar el «punto de inflexión» que dio lugar a la diversidad actual de calamares y sepias, que en conjunto conforman los cefalópodos decapodiformes (con diez extremidades).