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La flota de altura gallega tiene problemas para conseguir gasoil en terceros países

e. a. REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Oscar Vázquez

Priorizan el uso local y lo venden a precios desorbitados a los extranjeros

27 mar 2026 . Actualizado a las 04:45 h.

En Orpagu (Organización de Palangreros Guardeses), Juana Parada, su gerente, está teniendo un dèja vu. Reviviendo el arranque del 2020. Encontrándose problemas que solo recuerda de la época del covid. Entonces, barcos que hacía años que no tocaban puerto gallego, llegaron a Vigo o A Guarda para echar amarras. Hoy, seis años después, «estamos en las mismas», dice. Los armadores se están planteando poner rumbo a Galicia para echar amarras, «si esto sigue así». Así quiere decir con el gasoil por las nubes, con los costes logísticos disparados, con tripulantes que prácticamente tienen que dar la vuelta al mundo para poder llegar a destino y, en algunos casos, incluso sin acceso al combustible. Porque, asegura Juana Parada, en algunos países, como Namibia, Sudáfrica o Cabo Verde, dan prioridad al abastecimiento local y no suministran a los palangreros de superficie o los dejan a merced de un mercado especulativo a más no poder. Cuando lo consiguen «es a precios desorbitados, inasumibles para la flota, que no ven forma de que le den los números». Hasta dos euros por litro asegura que han llegado a pedir a los espaderos. Es cierto que de anteayer a hoy han «bajado ligeramente», pero los números continúan sin dar.

Problemas para los relevos

A esos problemas hay que sumar el encarecimiento del resto de la operativa. Los contenedores, por ejemplo. Los palangreros de superficie envían las capturas por vía marítima en esos colectores metálicos, pero también reciben por ese mismo canal víveres y pertrechos para poder operar en zonas lejanas. Aunque a los del Atlántico y los del Pacífico se les han encarecido, a los que faenan en el océano Índico se les ha complicado el triple la cuestión de la logística, dado que las tensiones bélicas han reducido al mínimo el tráfico por el canal de Suez, con lo que los costes se han disparado.

Y es ahí, en esas latitudes, también donde se ha puesto más difícil la cuestión del relevo de la tripulación. Quienes operan desde isla Mauricio, por ejemplo, u otros puntos del este de África, como Durban, en Sudáfrica, volaban a destino vía Dubái o Doha, pero hay compañías aéreas que han suspendido vuelos y, como se trata de una situación sobrevenida, «no se hacen cargo», por lo que los armadores se ven obligados a pagar nuevos billetes con otras rutas aéreas, con más escalas y costes.

«Está pasando como con el covid: barcos que no han venido a Galicia en años, se lo están planteando». Juana Parada, gerente de Orpagu

Lo malo es que estas empresas tienen complicado tanto operar allí como dejar el barco amarrado a puerto en el Índico, como traerlo a Galicia. En todos los casos la solución es inasumible por lo costosa que es. «Solo hay que multiplicar lo que les ha costado el litro de gasolina por los 250.000 o 300.000 que necesitan: 500.000 o 600.000 euros, según el caso. De ninguna forma se va a facturar lo suficiente para cubrir los gastos», señala Parada.

De ahí que sostenga que, si esto sigue así, será necesario orquestar algún tipo de parada temporal para solucionar el problema actual, que evite que estas empresas, pequeñas y familiares, se vean obligadas «a salir a pérdidas». Es cierto que desde el ministerio ya advirtieron de que las ayudas —que el sector ha calificado de insuficientes— serían para la flota que continuase activa, pero «esto no parece que vaya a ser puntual» y lo que necesita «es una opción viable», porque ahora solo tiene o «trabajar a pérdida o amarrar y asumir todos los costes de la parada».