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Cuatro atunes rojos por marea para los espaderos y uno para los boniteros

Somos Mar REDACCIÓN / LA VOZ

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Imagen de archivo de un atún rojo
Imagen de archivo de un atún rojo Oscar Vázquez

Pesca prepara el reparto que permitirá a arrastre, cerco y bajura vender algunos de estos túnidos

29 mar 2026 . Actualizado a las 14:26 h.

Desde este 26 de marzo, los palangreros de superficie (espaderos) que faenan en el Atlántico norte y los barcos que durante el verano capturan bonito con curricán pueden comercializar atunes rojos que piquen accidentalmente en sus anzuelos. Como únicamente disponen del 0,1696 % de la cuota española, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación vuelve a limitar las piezas con las que puede quedarse cada buque: cuatro por marea para los espaderos y una para los boniteros. Como media indicativa, los períodos de pesca (mareas) de los palangreros de superficie duran unos 45 días en el Atlántico norte y los de los curricaneros, unos 15. 

Arrastreros, cerqueros y pesqueros de bajura de Galicia y las demás comunidades del Cantábrico continúan esperando a que se haga realidad su demanda de poder vender atunes rojos (Thunnus thynus) que atrapan fortuitamente en sus aparejos, sobre todo en los últimos años, en los que este túnido se ha convertido en habitual en el noroeste español.

Este 26 de marzo, Pesca explica que está preparando la resolución con la que cumplirá su compromiso de abrir la pesquería accidental de esta especie a flotas que hasta ahora la tienen vetada, aprovechando el incremento de cuota acordado por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) de aquí al 2028. España recibirá cada uno de estos tres años 1.155 toneladas más, hasta casi 7.939, tras aumentar su cupo un 17 %. De la cantidad asignada a mayores, unas 67 toneladas las compartirían arrastreros, cerqueros y barcos de bajura de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco.

El ministerio acostumbra a anunciar la apertura de la pesca recreativa de atún rojo a principios de junio. Aunque quienes la practican deben procurar devolver vivos al mar los que atrapen, hasta ahora nunca salvan a ninguno: los matan a todos y los descargan, aunque tienen prohibido venderlos. Como habitualmente, los 40.000 kilos que tenían el año pasado los agotaron en tres días.

El ministerio parece dispuesto a facilitarles que cumplan lo de «adoptar las medidas precisas para asegurar la devolución con vida al mar de todos los que se capturen». Y para conseguirlo, este año «deberán practicar la captura y suelta del atún rojo que llegue vivo al costado del buque». Quizá así a quienes lanzan las cañas desde embarcaciones de alquiler o particulares, sobre todo en el Mediterráneo, no se les mueran todos los atunes rojos, lo que contrasta con la supervivencia entre los aficionados británicos, que consiguen salvar al 97 % de los que pican en sus anzuelos.