Adiós a Conservas Curricán: las conservas que llegaron de A Mariña hasta Corea del Sur
SOMOS MAR
Curricán contaba con un obrador en Xove y empleaba durante todo el año a cinco mujeres y a alguna más de forma eventual en distintas campañas
07 mar 2026 . Actualizado a las 13:04 h.Conservas Artesanas Curricán, la empresa creada en A Mariña en el año 2011 por tres emprendedoras y que desde el 2016 dirigían dos de sus fundadoras, Nieves Medina y Placer Rodríguez, tras la marcha de Nuria Carreño, deja de producir los excelentes y sabrosos productos que vendían a través de las marcas Currimar y Delecta Mare. Y lo hacen por la jubilación de las propietarias. Así lo anunciaban el martes en las redes sociales de la empresa, aunque en realidad pusieron fin a su trabajo ya «a mediados del pasado mes de diciembre», concreta Nieves Medina.
Aunque la decisión de parar ya estaba más o menos tomada, al final cuestiones personales provocaron que el desenlace fuese más rápido de lo planeado. «Todo se precipitó mucho más de lo esperado. Mi socia [Placer] ya hacía tiempo que podía estar jubilada, habíamos estado aguantando una época, pero ahora es cierto que se le han complicado un poco más las cosas y tuvimos que tomar la decisión ya», explica.
La sensación es agridulce porque lamentan que no tenga continuidad la empresa, pero también se van muy contentas con la despedida que les han ofrecido sus clientes. «Nos vamos con las manos llenas porque el feedback que hemos recibido ha sido espléndido y tenemos mensajes para enmarcar. Hemos recibido llamadas preciosas y hemos llorado con nuestros clientes, que ya eran amigos. Es un sentimiento agridulce porque sabíamos que iba a ser así, ya que nuestros hijos disponen de buenos trabajos y no iba a haber continuidad. Es una pena, ha sido horroroso y nos costó un mundo tomar esta decisión, pero la vida manda y las cosas, igual que empiezan, en algún momento acaban», valora.
Despedida por todo lo alto
La despedida a nivel empresarial no pudo ser mejor. «Nuestros clientes eran muy fieles y buena parte de que todo fuese tan rápido también fue por ellos. Cuando los empezamos a avisar de que cerrábamos, nos vaciaron el almacén en 15 días. Fue todo muy rápido y eso imagino que quiere decir que algo hemos hecho bien en este tiempo», apunta.
Conservas Artesanas Curricán nacía en el 2011, «cuando empezamos con los trámites», y el obrador ubicado en el polígono de Xove comenzaba a operar en 2012. «Ese año se hace ya todo el montaje y, curiosamente, el día del Carmen empezamos a embotar. Tengo guardado el primer bote de ese día», señala.
Sus conservas gourmet de bonito, pulpo y ostra, así como otros fantásticos productos preparados de la forma tradicional y embotellados en recipientes de cristal pronto empezaron a llamar la atención de clientes y compradores y en el 2014 daban un salto importantísimo en su crecimiento pasando a estar presentes en las 59 tiendas de El Club del Gourmet de El Corte Inglés. Su crecimiento no se detuvo ahí, sino que también traspasaron fronteras internacionales. «Estuvimos en las principales tiendas gourmet del sector en España e incluso hicimos exportaciones tanto a Europa como a Corea del Sur, así como algo también a México o Panamá, pero lo más importante fue llegar a Corea del Sur», rememora.
Tras casi 14 años de actividad, Conservas Artesanas Curricán echa el cierre cuando tenía a cinco mujeres fijas en plantilla y aumentaba el personal de forma eventual en campañas como las del bonito. Dos de ellas eran las fundadoras y propietarias. «Una de las empleadas también se ha jubilado, la más joven ya ha encontrado trabajo rapidísimo y relacionado con el mar y otra está todavía buscando, pero seguro que encuentra algo pronto porque es muy buena trabajadora. Ellas en ningún momento se plantearon seguir porque todas teníamos ya una edad», relata con tristeza.
Y en cuanto a las dos propietarias, «Placer se jubilará en cuanto acabemos con todos los papeleos y a mí, con 61 años, me queda un poco aún, así que algo buscaré», responde Nieves, que espera reinventarse como hizo en el 2011, cuando dejó su trabajo en el mundo de la arquitectura de interior. «Primero voy a terminar todos los trámites para cerrar la empresa y luego veré. Soy muy inquieta y seguro que algo acabaré haciendo», indica. Lo que tiene claro es que de A Mariña ya no se mueve. «A mí ya no se me pierde nada en Madrid. Seguiré por aquí porque, como digo, soy gallega por decisión», concluye.