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Ecologistas confían en que las comunidades autónomas apoyen declarar la anguila en peligro de extinción

somos mar REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

Manuel Bruque | EFE

WWF y Ecologistas en acción se remiten a los informes científicos para reclamar la prohibición de la explotación

17 feb 2026 . Actualizado a las 04:46 h.

La organización ecologista WWF espera que las comunidades autónomas «tengan únicamente en cuenta criterios técnicos, basados en evidencias científicas» para pronunciarse este martes sobre la inclusión de la anguila en el Lespre, listado de especies en peligro de extinción, y en el catálogo de especies amenazadas, como ha propuesto el Ministerio de Transición Ecológica.

«Las decisiones sobre la conservación de especies se deben tomar escuchando a la ciencia y no atendiendo a intereses económicos o presiones de ciertos sectores», apunta Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España. Curiosamente, la ministra Aagesen planteó la propuesta tras una reunión con una asociación de chefs y su departamento ha admitido que todavía no ha concluido el dictamen del Comité Científico.

WWF recuerda que la especie está desde el año 2008 declarada como en peligro crítico de extinción por la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Su área de distribución en España ha sufrido una reducción de casi el 90 % con respecto a la superficie original, debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat. Según los datos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) la especie se encuentra ya fuera de sus límites biológicos de seguridad por lo que, desde el 2021, este organismo recomienda cero capturas de anguila europea. «Es decir, un cierre completo de las pesquerías europeas para todas las temporadas de pesca ya sea comercial o de recreo, en todos los hábitats potenciales y estadios de vida, incluyendo las capturas para repoblación y acuicultura». No obstante, los Veintisiete no han decidido ese cierre, con lo que su extracción solo estaría prohibida en España.

WWF recuerda que el Comité Científico de Transición Ecológica realizó en marzo del 2024 una recomendación de incluir la anguila europea en el catálogo español de especies amenazadas con la categoría de en peligro de extinción. «Si no actuamos ahora en pocos años no habrá ninguna anguila en nuestra costas y ríos y eso tendrá consecuencias catastróficas, tanto para los ecosistemas como para las comunidades locales. Es hora de trabajar todos juntos para garantizar el futuro de esta increíble especie», dice Del Olmo.

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En similar sentido se pronunció Ecologistas en Acción, que apoya la inclusión en el Lespre (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial) de la anguila para asegurar su protección. Subrayan que la anguila europea es la especie de pez que ha sufrido una regresión más severa durante las últimas décadas en la península ibérica. El reclutamiento de nuevos ejemplares de la especie ha sufrido un extraordinario y rápido declive en toda su área de distribución europea desde 1980, alcanzando en el presente siglo un mínimo histórico con valores de entre 1 % y 5 % de los existentes hace 50 años. En la península ibérica ha perdido el 80 % del área de distribución que ocupaba.

Explica también que las causas fundamentales del declive de las poblaciones de anguilas son la proliferación de barreras —que les impide remontar los ríos— y la presión pesquera sobre la especie, tanto legal como ilegal. Su pesca y consumo es un negocio muy lucrativo por su alto valor económico, y genera una presión enorme sobre la viabilidad de la especie. «No es comprensible que en el Estado español se siga permitiendo la pesca de una especie en peligro de extinción, sería como autorizar la caza de linces o águilas imperiales», afirman desde la organización ecologista.

Subrayan, eso sí, que la pesca no es la única amenaza que sufre la especie. Es por eso que, además de incluir la especie entre las protegidas, reclaman un plan de recuperación de la anguila, que incluya la eliminación de las barreras existentes en su periplo migratorio; la instalación de rutas seguras para su paso, estableciendo para ello caudales ambientales mínimos que garanticen de manera continuada el desplazamiento de la especie a lo largo del curso fluvial; y la mejora de su hábitat y de la calidad de las aguas de los ríos y estuarios.

La explotación de la especie, recuerdan, está actualmente permitida en Asturias, Cantabria, Cataluña, Galicia y la Comunidad Valenciana, mientras que Andalucía (en 2010), Baleares (2022) y el País Vasco (2025) lo han prohibido.