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El buque Monteferro, designado para la primera prospección del año de calamar patagónico en el Atlántico Sur

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Oscar Vázquez

La campaña del 2026 arranca envuelta en incertidumbre después de que en la última temporada se tuviese que interrumpir la actividad

10 ene 2026 . Actualizado a las 04:45 h.

La flota gallega que opera en las islas Malvinas está partiendo a lo largo de esta semana de los muelles de Beiramar, en Vigo, hacia el caladero del Atlántico sur para realizar la primera campaña del 2026. El pesquero designado en esta ocasión para realizar la prospección y conocer los niveles de biomasa es el Monteferro, de la sociedad mixta participada por la viguesa Fontán, aunque esta armadora podría derivar el trabajo a otro de sus buques si lo estima conveniente. De su mano estará emplear ese arrastrero u otro similar para la misión en la que marineros y científicos conviven a fin de conocer el estado del caladero. La industria pesquera del calamar patagónico o loligo seguirá de cerca el desarrollo de esta zafra. Fuentes del sector aclaran que las campañas de los primeros meses del año suelen ser más fértiles que las que realizan a partir de agosto, pero los resultados de los últimos años que obligaron a interrumpir la actividad antes de lo previsto han instalado cierta incertidumbre entre los agentes de este suculento negocio. Hasta 16 embarcaciones, algunas recién construidas, como el Prion o el Argos Berbés, se dirigen en estos momentos hacia las aguas de las Malvinas. El año pasado, la flota logró 56.000 toneladas de calamar patagónico, piedra angular de la economía isleña y uno de los recursos más codiciados por las flotas internacionales. En la primera mitad del 2025 lograron pescar algo más de 37.500 toneladas y en la segunda la cifra se redujo a 18.500.

Este registro sirvió para superar las 48.000 toneladas en el 2024, un año que todavía permanece en el recuerdo de la industria, que se vio en la obligación de acatar las recomendaciones científicas y suspender la segunda campaña. En el 2023, las compañías gallegas regresaron con 69.000 toneladas y un año antes, con 101.000.

A lo largo de estos ejercicios, los armadores gallegos se han puesto a disposición de los equipos científicos del archipiélago del Atlántico Sur para avanzar en el conocimiento del estado de biomasa (el umbral se ha establecido en las 10.000 toneladas) y han ido acatando las sucesivas recomendaciones cuando fue necesario suspender la actividad antes de lo previsto a fin de evitar la sobreexplotación.