Patrocinado porPatrocinado por

Opmega pide aranceles para el mejillón chileno y exige su correcto etiquetado

Somos Mar REDACCIÓN / LA VOZ

SOMOS MAR

CARMELA QUEIJEIRO

Apelan a la ciudadanía para que les ayude a proteger su producto

29 jul 2025 . Actualizado a las 04:45 h.

Los más de 300 bateeiros agrupados en la Organización de Productores de Mexillón de Galicia (Opmega) han decidido dar un golpe en la mesa en defensa de la producción europea de mejillón, copada significativamente por Galicia, pero con operadores también en Francia, Italia o en los Países Bajos. El «modelo sostible, vinculado ao territorio e cun impacto social directo» que según Opmega se desarrolla en Galicia se ve amenazado por la competencia —a juicio de los bateeiros no demasiado sana del mejillón chileno (Mytilus chilensis). El chorito. Un producto que, aseguran, llega a los mercados europeos congelado o enlatado sin especificar su procedencia y sin decir a las claras que no se trata de Mytilus galloprovincialis. Es decir, llega con absoluta «falta de control e trazabilidade», según denuncian.

Esto que advierten ahora los bateeiros de Opmega, ya lo han llevado a Bruselas. A la Eurocámara y a la Comisión Europea. En reuniones con varios eurodiputados de distintos grupos y con representantes de la Dirección General de Comercio (DG Trade), de la Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca (DG Mare) y con miembros del gabinete del eurocomisario Costas Kadis, los productores han recalcado que no se puede competir si las exigencias se ponen solo en una parte. «Mentres nós cumprimos cada mandato europeo, hai produto de fóra que entra libremente, sen aranceis e sen nin sequera indicar de onde vén, sendo unha especie diferente», apunta Opmega en un comunicado.

El resultado de ese desequilibrio competitivo se traduce en una caída del precio de la producción autóctona, pero «non só é unha cuestión de cartos; é tamén un desgaste constante para quen fai as cousas ben e ve como o seu produto perde valor fronte a algo que parece o mesmo, pero non o é», apunta Ricardo Herbón, presidente de Opmega.

Que no hablan por hablar lo demostraron en Bruselas con datos: los que apuntan claramente que «esta situación impacta directamente no emprego, nos custes de produción e o futuro das bateas».

¿Y cómo pueden igualarse las reglas de juego? Opmega propone «activar cláusulas de salvagarda, revisar as normas de etiquetado e garantir que o consumidor non siga sendo o último en saber que está a mercar». Esto es, obligar a que rotulen con claridad que se trata de mejillón de Chile.

Esos aranceles y una exigencia de etiquetado claro fue lo que reclamaron en Bruselas. Pero entre las instituciones europeas, aunque «mostraron interese e vontade de escoitar», prevaleció la «cautela». Eso sí, Opmega no ceja en su empeño y no está dispuesta a que su reclamación encalle en una ronda de buenas intenciones y exigen actuaciones «claras, visibles e», sobre todo, «efectivas».

Es por eso que los productores de mejillón han abierto ahora una ronda de contactos con la Xunta y con el Gobierno central para demandar un posicionamiento y una defensa firme en Bruselas. También pedirán la complicidad de la ciudadanía y, así, en las próximas semanas activarán también «unha campaña pública para poñer o foco onde fai falta: na necesidade de transparencia, xustiza e respecto polo que se produce aquí, con esforzo e compromiso».

Desde Opmega subrayan que no están pidiendo privilegios, sino que simplemente quieren que «non se premie a quen fai trampas». Porque «si todo vale, o que está en risco non é so o noso sector, senón a confianza da xente no que come», sentencia Herbón.